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15/10/13

Caza en las sociedades modernas


Dicen que el alto grado de especialización y complejidad de la sociedad actual ha eliminado de nuestra vida nuestra faceta cazadora. Parece ser que ahora no cazamos. Y para mí, una personita que está convencida que mucho tonto del que veo por la calle solo ha llegado a edad adulta porque disfrutamos de una era sin depredadores, es una afirmación sorprendente.

Y es que, si es verdad que a mí de momento no se me ha visto por el monte persiguiendo conejos y mucho cazándolos, mi experiencia del viernes por la tarde en el supermercado bien merecía un capítulo del National Geographic dedicado a estructura piramidal en ecosistemas habitados por humanos y sus hábitos de caza.

Y empezamos por el principio: 7 de la tarde en un supermercado tipo Supercor (me pregunto qué ocurriría en Lidl porque yo fui allí para ahorrarme el gentío y comprar una triste barra de pan). Panorama desolador: las únicas manzanas que quedan son un pack de 4 a tres libras (0.75 £ por manzana). Me puse a mirarlas a ver si me sonreían y me decían algo en alemán porque por ese precio esperaba que hablaran idiomas, teniendo en cuenta que no estaba comprando en la frutería donde compra la casa Real sino en el súper. Sección de carne: el mismo paraje desolador que ir a Zara al final del primer día de rebajas: de lo que quieres no queda, de lo que no quieres, a buen precio tampoco y lo que queda no solo no es lo que quieres y es caro sino que esta arremolinado con cosas de otras 20 secciones… Mirando un poco más de cerca a la sección de carne… Que ven mis ojos? Entrenamiento de Rugby, porque, a pesar de todo, la histeria colectiva se hace un hueco y, como si estuviésemos en época de racionamiento pero sin colas civilizadas, empieza la pelea por la supervivencia: la pelea por la bandeja de pechuga de pollo pro biótico y feliz troceada.

Y es ahí cuando te das cuenta de que estas asistiendo no solo a una escena de caza moderna, donde el despiece no es el de la presa sino el del adversario, sino que además estas asistiendo a la lucha por la supervivencia de la clase menos privilegiada: la que se levantó antes de que abriesen el súper, trabajo mientras el súper estaba abierto y abastecido y mientras era desabastecido por las clases más privilegiadas que se pueden permitir hacer la compra mientras el resto están encerrados en una oficina (esto incluye no solo muchi-millonarios sino amas de casa, estudiantes, jubilados y todo aquel que no se sepa de memoria el horario del cercanías entre las 6 y las 7.30 de la mañana), la que dejo la oficina para subirse en el tren de vuelta sin respetar la regla de ‘no correr’ (porque les cerraban el súper) y la misma que probablemente respondería a algún email de trabajo mientras quemaba las pechugas de pollo feliz que tantos codazos le costó conseguir.

Así que dejando claro que yo no era el adversario, que si era necesario proclamarme vegetariana para mantener mi integridad física, lo haría y que solo quería una barra de pan, me abrí paso hasta la sección de panadería, a la que ni que decir tiene no le quedaba nada que no fuera pan de molde. Gracias a Dios, un reponedor apareció con pan recién horneado.  Aunque era una hornada caritativa, plenamente alineada con los eventos que estaban aconteciendo en otros pasillos (nada de pan granary o de chapatas), me sentí la mujer mas feliz de universo: libre para hacer 10 minutos de cola entre un montón de gente que, si no fuera por el cansancio de la batalla denunciarían a la empresa de cercanías, al dueño del supermercado y posiblemente a la mama con carrito que les atropello los pies por maltrato físico y psicológico.

En fin, Serafín, hasta la próxima!

Lara Jones

6/3/13

Y que no me guste viajar


Como una es un ente poco glamouroso, de las que esta con Dorothy (de El Mago de Oz) en que se esta en casa como en ningún sitio, conteste super risueña a una de mis amigas que mi plan de viaje para 2013 era quedarme en casa. Y las dos nos miramos con estupefacción: ella porque recorre el mundo con los conquistadores españoles del siglo XV (exceptuando la parte del caballo… Y la de la espada también) y yo porque solo de pensar en sus planes de viaje, me empiezo a marear y solo puedo decir ‘ay, que”gomito”’, como cuando tenía 3 años.

Y es que a mi me encantaría viajar, si y solo si (como en clase de mates):
·         Me pudiese tele-transportar. Un hago chas y aparezco a tu lado, al mas puro estilo de los años 80. Porque cuando viajas entre que haces la maleta, llegas a la estación/aeropuerto y luego te transportas en medio centímetro cuadrado, con tus rodillas intimando con las de tu compañero (desconocido) de asiento.
·         Me pudiese volver a dormir a casa. Porque me encantan los armarios de los que te puedes pasear dentro, tener ducha y bañera y que todas las luces enfoquen donde deben. Pero reconozco que después de 10 minutos de entusiasmo por esos pequeños lujos, yo lo que quiero es dormir con el gatito Jones, darme algún paseo furtivo al frigorífico y ponerme los calcetines de dormir que me deje en la maleta.
·         La sensación térmica cuando aterrizo es la misma que en las fotos. Y es que yo cuando viajo, acabo sintiéndome como una mujer menopáusica: con unos sofocos increíbles en los sitios donde la foto ensenaba un paisaje con sol y casi perdiendo el conocimiento en los sitio con nieve. Asi que, por favor, a poner el mundo a 20 grados que desde que vivo en Londres no tolero mucho mas.
·         La comida local es la comida de mi madre. Y es que no hay nada peor que irse de viaje y acabar con el estomago del revés por la comida de los lugareños. A mí esto con lentejas con chorizo no me pasa así que voto por ellas en todos los rincones del planeta (cocinadas con agua limpia eso sí, que el marrón de la salsa no es del agua de lavarse los pies) aunque en su lugar, acabo siempre en McDonald’s, que siendo prácticos, la comida es la más segura del planeta aunque solo sea para evitar daño de marca.
·         Me puedo volver cuando quiera. Porque no hay nada peor que cuando estas de viaje, ya estás un poco hasta las narices de echar de menos los calcetines de dormir y las lentejas y echar de mas los sofocos y la penuria de cualquier medio de transporte, y darte cuenta de que todavía te quedan tres días a menos que estas dispuesta a empeñar un par de órganos vitales para volver a casa… Un dolor…

Y por supuesto tengo que acabar con las cosas que adoro de los viajes: el buffet de desayuno!!! Eso no me importaba que me lo trajesen a casa, a poder ser con un mayordomo incorporado que me limpie la habitación y si va justo de tiempo, mejor que se encargue solo de dejar como un espejo la cocina.

Lara Jones

PS Mil disculpas por el retraso y por no dejar comentarios en otros blogs con la misma frecuencia de antes. Sigo trabajando 12 horas al dia, en cuanto la situacion se normalice todo volvera a ser como antes.

29/1/13

Hablando de relajacion


Como toda mujer moderna, llevo una vida acelerada; me dedico al multitasking con devocion para descubrir que se me han quemado la camisa y la cena simultaneamente (o como me paso ayer, que el bizcocho de zanahoria no ha subido mientras yo me dedicaba a hacer body pump) y, aunque no lo practique, hay algo que definitivamente necesito: relajarme.

Como me he achicharrado haciendo churros, he cambiado de trabajo recientemente, se casa una de mis mejores amigas lo que me ha catapultado a una espiral autodestructiva de planificacion logistica que esperemos que acabe conmigo aterrizando el dia y la hora prevista y el gatito Jones sigue en sus trece con sus ataques de guerrilla con unias y sobre todo con dientes, he decidido hacer un poco de investigacion de las mejores tecnicas de relajacion. Y tengo que decir, que no estoy impresionada positivamente con los resultados. Ahi va mi analisis de las tres tecnicas de relajacion mas utilizadas:

1.       Controlar la respiracion: que consiste en respirar pausadamente en mitad del ataque de histeria (la necesidad extra de oxigeno no produce muerte cerebral cuando te empenias en respirar menos?); contar, contar y contar y controlar que respiras con el diafragma, que por supuesto nunca ocurre porque estas tan atacada que en el momento que el aire pasa por la garganta lo expulsas y acabas como un pez fuera del agua (semi-ahogada boqueando).

2.       Cerrar los ojos y pensar en momentos relajantes en tu vida, que esta muy bien salvo por el momento en el que abres los ojos y el problema sigue alli, mirandote como la dragona de Shek, con ojos golositos y las pestanias descontroladas de tanto flirteo. Hasta me llega el humo del beso de amor en forma de corazon.

3.       Poner musica relajante. Alguien se ha fijado en que curiosamente los temas siempre coinciden con los de los estresantes momentos antes de entrar al dentista? Pero hay alguien que se pueda relajar recordando como se sintio justo antes, o peor, justo cuando se le paso la anestesia de quitarle una muela?

Y lo que yo recomendaria:

1.       Maquillarse, porque aunque la raya del ojo acabe saliendo como la carretera de Santo Toribio de Liebana, una siempre esta en mejores condiciones mentales para afrontar los retos de la vida con los ojos pintados. Y con unos buenos tacones, sobre todo sentada.

2.       Dibujar: flores o soluciones. Una siempre lleva a la otra y aunque yo sigo pintando a la gente con dos palotes como piernas, dos como brazos y un circulo como cabeza, como los esquemas de soluciones son adecuados para el nivel pre-escolar de dibujo excluyendo el coloreado (que todos sabemos que los ninos de tres anios extienden mas alla de las rayas del papel), dibujar en un metodo ideal para relajarse (nada de Picassos, dibujamos soluciones!!!).

3.       Comprar los vuelos para la boda de tu amiga: que tiene un efecto relajante porque tienes la certeza de que cualquier desastre en horas de llegada ya no depende de que tu lo dejases para el ultimo momento sino de EasyJet y sus secuaces.

Y ahora me voy a sentar a esperar los correos de agradecimiento de la industria cosmetic y las ceras de colores (Plastidecor, acepto muestras!) y el hundimiento de las clases de yoga y taichi. Por un mundo lleno de spinning y colorete!!!

Lara Jones

 

22/1/13

Estamos a dieta

Estamos a dieta. Mi gato y yo. Lo que significa que yo le peso la comida y el se la come y me mira con pena si se le acaba. La situacion esta llegando al punto critico en el que incluso si tiene comida, babea cuando me ve comer chocolate. Como el perro de Pavlov pero con cosas que jamas comeria. Pero despues de una charla con el veterinario en el que su trabajo consistio en horrorizarme con palabra como ‘diabetes’ o ‘enfermedad coronaria’ que en mi mente se tradujo en que soy la mama de Niño gordito del que todos se rien (el resto de los gatos en este caso), no hay vuelta atras: 60 gramos estrictos de comida y media hora diaria de trepar hasta el techo persiguiendo a su raton de peluche (lo que vendria a ser una clase de aerobic estilo gatuno).

El caso es que mas alla de la dieta con mi gato o la pelea nocturna por el edredon, con el gato tambien, los ultimos dias han sido mas bien raros. Empezando por la noticia de que las ladillas se estan extinguiendo como consecuencia de la depilacion brasilena. Tantos siglos de cohabitacion y ahora resulta que van y se mueren. Todas y de golpe. Que sera lo siguiente? Los piojos? Porque entonces habra que crear otra razon de crisis para todas las mamas del mundo en invierno y la varicela no vale porque eso solo lo tienes una vez en la vida.

Y continuando por mi momento contorsionista mientras intentaba llegar con vida subida en unos altisimos zapatos al ballet de ‘La Bella Durmiente’, que pensado friamente no tiene mucho sentido el riesgo corrido comparado con la recompensa: ya se el final  de la historia y para colmo las bailarinas, no solo dominarian con total maestria mis estilettos sino que podrian ir sin ellos como si los llevaran y ser tres veces mas elegantes. Punetazo a la autoestima.

Para remate del tomate, se ha acabado Gandia Shore justo en el dia en el que una ministra britanica declara que nos estamos pornificando (que a mi me suena a las mama chichos incluyendo el sentido del tacto, aunque bien pensado posiblemente ellas en contrato tendrian ya commision por toqueteo incorporado). No se si la senora ministra habra visto su version inglesa (Geordie Shore), que mas que una peli porno parece una bacanal de pestanas postizas y bronceados de pega en la que para remate del tomate se afirma que llevar abrigo no es glamouroso. Alguien ha estado en Newcastle en invierno? Yo no, pero estoy en mitad de la nieve en Londres y a mi esto mas que pornificacion me suena a enfriamiento colectivo y millones y millones de gasto publico en catarros. Que igual para eso es para lo que necesitas pornificarte, para mantenerte calentito sin abrigo.

Asi que, yo voy a seguir con mi vida mientras las ladillas acaban con la suya por condiciones adversas en su medio ambiente; mis tacones disfrutan del descanso del guerrero mientras yo voy vestida de granjera al trabajo en Hunters (porque con esta nieve no hay quien viva o quien sobreviva) y me pongo al dia con La Chica Invisible ahora que Gandia Shore ha terminado y no encuentro ningun otro programa de telebasura que no haya visto ya.

Lara Jones

P.S. Mil perdones por no publicar la semana pasada, he tenido un cambio de trabajo, mi accidente domestico quemandome con los churros requirio atencion sanitaria y me presente a un examen que afortunadamente aprobe.

Para facilitar las cosas, paso la publicacion al lunes que los martes son muy complicados.

 

8/1/13

El poder de las expectativas

Después de una semana de accidentes y desbarajustes, hoy me he levantado como un libro abierto. Un libro de auto-ayuda, para ser más exactos, abierto por la pagina de las expectativas. Y me podría poner mística explicando la palabra expectativa y como esperar poco lleva a la felicidad, pero casi que me viene mejor explicar mi ciclo de expectativa-frustración-euforia que es como ser cocainómana pero sin drogas.
Y empezamos con las expectativas y su ciclo vital a través de unos maravillosos ejemplos prácticos para los que tengo derechos de copyright:
Ejemplo 1
 Vuelo con Easyjet y compro con mi vuelo una maleta de equipaje.
Expectativa: en mi mente, las 25 libras pagadas implican que la maleta llega intacta el mismo día, a la misma hora y, a poder ser, en el mismo aeropuerto que yo.
Frustración: miro el carrusel de equipajes. Primera vuelta: no, no está mi maleta. Segunda vuelta: tampoco. Tercera vuelta: casi no quedan maletas y están cerrando la puerta. Cuarta vuelta: oficial, mi maleta no está. Doy parte de la perdida de equipaje, llamo al día siguiente a ver si han encontrado la maleta que según ellos ‘ha perdido el vuelo’. Nada, que Madrid no responde. La doy por perdida.
Euforia: dos días después, cuando ya había acabado de hacer inventario y estaba a punto de lanzarme a las tiendas para comprar todo el material perdido, la pagina web muestra que la han encontrado. Aleluya!!! El sábado por la mañana, 4 días después de mi vuelo, me la envían a casa con el candado puesto, intacta y con el asado de mi madre sin gotear ni un poco.
Nivel de felicidad alcanzado: mucho más alto que si hubiera recibido la maleta cuando correspondía, así que Sr. Easyjet, envíeme la maleta tarde que me hace mucha más ilusión!
Ejemplo 2
Noche de reyes en mi casa.
Expectativa: hacer chocolate con churros para 5 personas.
Frustración: un churro explota quemándome las manos y el escote. Acabo cubierta en pasta de dientes, mientras los ingleses me miran perplejos pensando ‘pobrecita, hay que ver que pobre es España que no tienen ni cremas para quemaduras’. AL día siguiente me levanto con unas cuantas ampollas que me rasco felizmente al más puro estilo Espinete por error. Ni que decir tiene que acabo con las manos vendadas y lo que parece una infección?
Euforia: voy a un centro de urgencias al lado del trabajo. 3 horas de espera. Pues va a ser que no, primero porque estoy trabajando y segundo, porque si es urgente 3 horas de espera desvirtúan el concepto. Me dicen que vuelva mañana a las 8, porque parece ser que la percepción de lo que es urgente aumente según nos vamos despertando. El caso es que me curan las quemaduras y me confirman que efectivamente se me están infectando las ampollas del escote.
Nivel de felicidad: mucho más alto que antes de quemarme. Habitantes del mundo, para ser feliz ni dinero ni drogas, nada como quemarse y que te den antibióticos. Que subidon!
Ejemplo 3:
El gatito Jones
Expectativa: una mascota autolimpiable y autoalimentable.
Frustración: las tantas de la noche y noto unos pasos seguidos de un olor sospechoso en mi cama. Es un pájaro, es un avión o es un smelly cat como la canción de Friends? Pues va a ser lo último.
Euforia: después de un reconocimiento de la zona, evaluación del problema y resolución, que no voy a detallar porque es un poco desagradable, pero que se puede resumir en que mi gato tenía las tripas de Jorge, el gato está limpio, las sabanas cambiadas y no parece que vaya a haber más incidentes.
Nivel de felicidad: increíble. Limpiar a tu gato e irte a dormir a una cama recién cambiada no tiene ni punto de comparación con un gato autolimpiable que duerme a tus pies. Mucho mejor con un gato empantanado que recién puesto a punto.
Total que después de ver lo feliz que me hacen los desatinos de los últimos días, voy a pasar la página de mi libro abierto de auto-ayuda y ver si en el apéndice viene el número para unirme a las Carmelitas Descalzas o a los Hare Krishna.
Lara Jones

3/1/13

Mis maletas han perdido el avion

‘Dos maletas han perdido el avión’ y me lo dice el tío de equipajes perdidos con un tono solemne como si estuviese dando el discurso de Navidad del Rey mientras a mi me cambia la cara de pena (porque no llevo bien las separaciones de mis prendas queridas) a sorpresa. Que mi maleta llego tarde? Pero sin el Terminal 1 de Barajas no hay suficientes tiendas para entretenerse las dos horas de diferencia entre el check in y el momento de embarque!!!
Total, que pese a lo que la lógica me dicta, mi maleta se perdió en Año Nuevo! Y lo peor es que de todas las veces que se me podía haber perdido la maleta (en Dubái, haciendo escala en Holanda para coger un vuelo regional a ciudades perdidas de Alemania o incluso en Turquía), ésta, por improbable la pérdida es la vez que menos glamouroso el contenido es.
Y es que había que ver a mi madre con pico y pala intentando meter una tonelada de productos típicos de la tierra como si fueran gases y se comprimiesen no solo de espacio sino de peso. Miedo me daba responder a la pregunta de si había hecho yo la maleta o alguien podría haber metido algo (algo? Bueno, yo metí un par de vestidos y mi madre el otro 98% del volumen).
El caso es que estoy huérfana. Como era un vuelo corto, en mitad de un momento de inspiración priorice que el roscón de reyes llegase en una pieza y lo metí en mi equipaje de mano, facturando:
·        Mis maquillajes: TODOS. Bobbie Brown, Dior, Max Factor y hasta una bolsita de Salvador Bachiller para llevarlos. Esta mañana ha sido un trauma horroroso. Gracias a Dios tenia base de maquillaje en casa pero no lápiz de cejas, eyeliner, una máscara de pestañas que no estuviese casi seca y pinceles de colorete. Así que parece que estoy enferma, no solo por lo desdibujada sino porque llevo el colorete dado a dedazos… Un desastre.
·        El cargador del iPad y del Portátil que por supuesto no cargué porque estaba casi en casa. Así que estoy oficialmente desinformatizada si no fuera por mi ordenador del trabajo.
·        La ropa interior: porque una nunca piensa que nadie se vaya a llevar sus bragas de diario. Las de fin de semana igual, pero las de diario…. Señor, señor, quien me lo iba a decir.
·        Mis cremas: TODAS. Ando por el mundo sin serum, con muy poco protector solar y definitivamente deshidratada. Hare inventario esta misma noche porque por supuesto, si tu maleta desaparece es siempre cuando aterrizas a las mil.
·        Mis regalos de reyes: dos vestidos y un bolso que ya he comprobado que no se pueden comprar online y que nos costó un recorrido por 3 tiendas para encontrar mi talla. Adiós vestido de cuero, fue un placer conocerte y no catarte.
·        El asado de año nuevo de mi madre (congelado inicialmente). Porque si algo tiene mi madre es que se preocupa de la alimentación de sus vástagos así que me metió dos raciones de asado de carne rellena congelada.
·        El Cola Cao: Y ahora que hago yo por las mañanas? Me paso a la leche de soja? Quiero mis dos kilos de Cola Cao de vuelta ya!
·        El jamón, el queso azul y el chorizo. Castigada sin lentejas.
·        Y para remate del tomate sin tocino: y como hago yo ahora un cocido!!!
Así que a estas alturas, he llamado al aeropuerto de nuevo y me dicen que en Madrid no confirman donde está la maleta. Y es que con el cacao maravillao que tenían en el mostrador de Drop Off, en el que todo el mundo estaba obsesionado por los viajeros a Lyon (como si los franceses les entendiesen cuando les buscan a grito pelao en español) yo estoy casi convencida de que mi maleta esta en tierras galas tonteando con algún trolley de acento interesante.
El lado positivo: que los españoles en Londres tendremos roscón (porque ha viajado en el equipaje de mano), que no facture las llaves o las tarjetas, que el avión no se autodestruyo y que a estas alturas ya tengo por lo menos con que pintarme las cejas y la raya del ojo aunque sigo sin brochas.
Feliz año nuevo!
Lara Jones

17/12/12

Una de habilidades navidenas



Yo no sé si al resto de la gente esto le pasa pero a mí me parece que las navidades requieren un alto grado de profesionalización para llevarlas a cabo con éxito y sin morir en el intento. Así que, en un momento de optimismo navideño he decidido reescribir mi CV con mis recién adquiridas habilidades profesionales. A saber:
·        Gestión de proyectos: porque sinceramente, esto de comprar regalos que le gusten a los agasajados, sincronizar vuelos, encontrar niñera para el gatito Jones, asegurarme de que hay cordero en la mesa el día 25 (que Mama Jones amenazo con olvidar comprar!), poner velas a un santo para que no nieve y cierren el aeropuerto, cenar con toda la gente que reserva todo su amor y compañía para estas fechas (y el resto del año ni nos vemos), coordinar mis vacaciones con mis compañeros, tener Almax a mano por si las flies… Pues eso, que aquí hay un camino critico, una secuencia de actividades que si descolocas te llevan al fracaso, un diagrama de Gantt y  definitivamente un Microsoft Project dándolo todo para que yo no pierda la cabeza.
·        Gestión logística y gestión de costes: que van muy unidas cuando un vuelo Londres Madrid cuesta lo mismo que 3 de Madrid a Londres, básicamente, porque como me dijo mí medico ‘todos estamos aquí’. No le quise ni preguntar cuantos pacientes españoles tenia por si me sacaba polvorones del cajón.
·        Gestión de compras: especialmente en el apartado de envíos a domicilio y cálculo de tiempos. Porque si al resto del mundo le molesta que le lleguen los regalos el día 8 de enero, para mi cualquier regalo recibido después del 23 implica que el regalo se recibirá en Semana Santa. Que no tiene nada de gracia. Especialmente para guantes de esquí.
·        Recursos humanos: porque no todo el mundo está cualificado para cuidar el gatito Jones, así que no puedo poner el anuncio en Infojobs y no todo el mundo pone 3 cerrojos en la puerta cuando alguien llama a las 3 de la manan por error (como la mama del gatito Jones). Así que el proceso de reclutamiento ha sido largo y tedioso y los chequeos de seguridad extremadamente escrupulosos pero ya tengo quien alimente a mi pequeño.
·        Gestión de clientes: porque la satisfacción lo es todo y no se puede consentir que se nos vayan las navidades de las manos. Así que me he encargado de supervisar personalmente que todos los elementos de una familia feliz en navidad están en la mesa: los langostinos, el cordero, el pulpo (que es tradicional Jones), la sidra porque el champan se nos sube a la cabeza, los polvorones…  

A solo unos días de Navidad puedo decir que pese a mis mejores intentos, me falta un regalo por comprar y uno por recibir, no tengo claro que no vaya a nevar; mi madre parece que ha entrado en razón con el cordero pero he estado muy cerca de no comerlo este año, la hermanísima está llena de virus y probablemente tengamos que tomar medidas drásticas con ella por el bien de la humanidad y mi gato, ahí sigue ausente maullando a las 3 de la mañana para que yo no pegue ojo durante mi ausencia en cuanto a su comportamiento… En fin…

Lara Jones

P.S. Mil disculpas por mi desaparición misteriosa. He tenido que ultimar algunos temas de trabajo y ha sido imposible pasarme por ningún blog.
P.S.2. Cerramos hasta después de Navidad, no?

11/12/12

El cumple de la hermanisima

Esta semana es el cumpleaños de la hermanísima, ese ser humano que provoco que mi primera pregunta cuando vi que ‘aquello’ era la hermanita para jugar que yo había encargado a mis padres fuese ‘y eso es lo que nos tenemos que llevar a casa?’. Y es que, con algo menos de 6 años, di en el clavo en los 30 primeros segundos de conocimiento. Ya lo dicen los estudios científicos: las primeras impresiones tardan milisegundos en formarse y algunos segundos más en articularse en palabras.
El caso es que incluso si omitimos los gatos acusados de comerse las chuches, las embestidas en el estomago con la cabeza (como los toros pero gracias a Dios sin cuernos), las carreras con una pierna en cada pared del pasillo (en plan Spider Man), los gatos con el pelo teñido de rubio platino, los destrozos de mobiliario y enseres personales míos fruto de una rabieta de la hermanísima y los cuantiosos daños psicológicos, todavía me queda una larga lista de efectos secundarios de tener una hermanísima en mi vida que compartir con el personal. Porque 26 años después todavía:
·        Tengo prohibido estornudar, toser o sonarme la nariz. Y es que la hermanísima aplica tolerancia cero a cualquier función vital que incluya fluidos así que básicamente, a la invitación de mudarme al trastero durante los catarros para asegurar una buena cuarentena hay que sumar la prohibición de besos, estornudos espontáneos (sin catarro mediante), negación del uso del baño para ninguna actividad mas allá de retocarse el maquillaje y un largo etcétera que me será recordado según aterrice para Navidad.
·        Soy como Tristón a la puerta del baño, solo que yo no quiero un amiguito si no entrar en general. Y es que los retoques de maquillajes se convierten en horas que serian días si se instalase una cama en el baño.
·        Hace chequeos extra de calidad a los regalos de cumpleaños y navidad. No a lo que yo le regalo a ella sino a lo que ella me regala a mí. Y por supuesto, los chequeos siempre son pre-regalo y mediante uso normal. Lo que se dice recibir regalos de segunda mano.
·        Me dice cosas como ‘ese chico te va perfecto con tu outfit’. Criaturitas, si supieran que esto es lo mas romántico que jamás sacaran de ella.
·        Me estresa con su conocimiento: que si los Oxford de leopardo son last season, que si el gris no es el nuevo negro, sino que lo era hace 3 años. Todo esto lo ponen en el BOE o de dónde saca ella toda esa información?
·        Me martiriza con técnicas de delegación sutiles. Algo así como ‘anda, que era el cumpleaños de mama hace dos meses y no le hemos comprado regalo? Igual le podemos comprar un bolso de ‘Perico el de los Palotes’ en amarillo fosforito que esta súper in’. Y claro, como vas a dejar tu que tu madre, que piensa que la vida útil de un bolso es 5 años (comparado con los 6 meses de mi hermana) se pasee, primero con un bolso amarillo fosforito y segundo, pasado de moda durante 4 temporadas lo que te da 5 años de ridículo a los ojos de los no entendidos en moda y 4 para los entendidos. ‘Anda, deja que ya le compro yo un Kindle…’ ‘Un Kinder?? Con sorpresa???’ Y ahí, directamente cuelgo y ejecuto la compra del Kindle antes de que acabemos con una caja de 100 huevos de chocolate.
·        Genera estreñimiento entre el personal: en el intestino de mi gato que no es muy tolerante a ser pintado con pintalabios; en los hombres cuando les explica que los pelos en el pecho son totalmente inaceptable mientras los señala asomando por los botones en la camisa y en las caras del resto cuando nos explica los motivos fashionistas para no tener hijos y sus efectos secundarios sobre la salud de tu imagen.
Pero tengo que reconocer que a pesar de las peleas de velocirraptor que todavía tenemos en casa, la cantidad de veces que he recibido una cara de ‘ah, que tenía que haber pasado la revisión del coche hace 50,000 km, pero que coche es este que necesita revisiones?’, las veces que me ha preparado el hatillo para que pase la noche en la privacidad del trastero con mis virus y mis visitas al veterinario para resolver los efectos secundarios de sus visitas a mi casa, todavía voy y la quiero e incluso le tengo preparado un súper regalo!
Lara Jones
P.S. Mil perdones por no publicar la semana pasada. La semana empezó mal, fue a peor y aquí estamos intentando sobrevivir.

26/11/12

Hoy nos vamos de examen

Como la mujer adulta responsable en la que me estoy convirtiendo (‘señora’ para los ofensivos churumbeles de todas esas madres que presumen de enseñar a sus hijos educación, yo es que los prefiero que me llamen ‘tía’ que suena mas cool y hace más joven) me sentí profundamente ofendida cuando recibí el correo de confirmación de mi examen de inglés (porque lo necesito para mi siguiente aventura estudiantil) diciendo que estaba prohibido pasar a la sala del examen con nada que no fuese el pasaporte en la boca y un boli en cada mano. Nada de móviles, libros, hablar con los compañeros… Una regresión a la adolescencia en toda regla, solo que yo no quiero volver. Estoy mucho mejor con mi carnet de conducir, mi tarjeta de crédito y mi salario fluyendo mes a mes.
El caso es que, con la imagen del típico mochilero en deportivas totalmente digerida, fui al examen oral (no de sexo, de inglés, que nos liamos enseguida con algunas palabras). Primer paso, registrarme. Y me tienen que hacer una foto… No pueden avisar? Porque yo llegue correteando después de dejar el coche aparcado aproximadamente en Escocia, hacer una mini-visita a H&M (porque yo lo valgo), cotillear los electrodomésticos de un gran almacén y casi desmayarme a la puerta cuando comprobé que realmente todos eran estudiantes de aproximadamente instituto. Eso que yo no soy desde hace más de una década.
El caso es que me estoy colocando para la foto y me dan otra ristra de instrucciones: el pelo en coleta, bufanda fuera y… necesito verte las dos orejas así que retírate el flequillo. Sera pervertido el tío, las 3 de la tarde y con estos ataques de fetichismo. Pero continúa… Necesito tu pasaporte y escanear tu huella dactilar 4 veces. Perdón? Porque yo he venido a un examen oral de 15 minutos, no a una prisión de alta seguridad en condición de prisionera. Pero como una es un amor, obedece.
Y poniendo todavía un poco más a prueba mi paciencia,  me escanean la huella dactilar una vez mas y me comprueban el pasaporte otra vez justo antes de entrar en el examen.
El examen, bien gracias: que entretenimiento hay donde vives, que te parece esto, lo otro o lo de mas alla… Todo ello grabado en sonido y en video, por si mutaba por el pasillo después de la última comprobación pasaportil y mis células de última generación daban un cambiazo personal. Evidentemente, mis células son mas como de los 80 así que la revolución tecnológica les queda grande y solo llegaron a la sala unos 30 segundos más viejas.
Segunda parte del examen: 3.5 horas de examen escrito sábado por la mañana:
·        Paso 1: dejar todo en una sala, igual que tuve que hacer con el examen oral. Y todo es toda tu vida: tu móvil, tus llaves de casa y del coche, monedero con tarjetas, iPad, GPS. Es decir, si desaparecen: no se cómo volver a casa y no puedo tampoco pagar el viaje de vuelta, pero no importa porque tampoco tengo llaves de casa; no puedo leer mientras espero a que alguien me eche de menos, porque no tengo iPad y no puedo llamar a nadie y, de hecho, no tengo amigos, porque no tengo móvil.
·        Paso 2: escanear tu huella digital y comprobar tu pasaporte. Otra vez!!
·        Paso 3: encerrarte en una sala de examen sin agua (porque se me olvido) durante toda la duración del examen.
·        Paso 4: Darte instrucciones. Si quieres ir a baño, tiene que ser acompañado (no sea que te suicides con el boli?). No puedes hablar con tus compañeros, no puedes mirar a los lados; Si sigues escribiendo cuando el examen ha terminado queda invalidado.
Guantanamo? No, otra vez el examen! Y todo porque este examen es no solo obligatorio para matricularte en el curso que quiero hacer sino para pedir extensión de visa (que por razones evidentes yo no necesito) pero que, a juzgar por los múltiples chequeos de pasaporte, debe de haber hecho florecer un interesante mercado ilegal de suplantación de personalidad para completar los exámenes por módicas o no tan módicas cantidades de dinero.
En fin, que por lo menos ya esta hecho!
Lara Jones

20/11/12

Guia practica para mantener tu ying en Navidad

Estamos a finales de Noviembre y no solo ya es Navidad sino que hay gente que ya ha terminado de comprar los regalos. En mi particular andadura por la vida, que se resume en mirar los escaparates para ver en qué fecha vivo (San Valentín empieza en Enero y dura un mes), he decidido que este año el despendole de felicitar todo el mundo las fiestas y desearles un feliz año nuevo incluso cuando tus deseos el resto de los once meses es que venga una ola  se los trague; de ir a la fiesta de Navidad del trabajo cuando tu lo que quieres es estar en pantuflas en casa; de comprar regalos destinados al reciclaje (es decir, a ser regalados a otros a la primera ocasión de lo horrorosos que son) y de comer cantidades que harían a una boa dormir durante tres días en la carretera para facilitar la digestión, no me va a destrozar el ying como normalmente ocurre. Asi que por si alguien está en la misma situación, he decidido escribir una lista de consejos para sobrevivir a la sobredosis de felicidad:
·         Agénciate un roscón de reyes a la primera oportunidad. Como todo el mundo sabe tiene múltiples beneficios para la salud, desde su efecto calmante hasta la liberación de endorfinas y, en casos extremos, la generación de amor al prójimo sin esperar nada a cambio o en incluso esperando cabreos superlativos.
·         Cómprate una barra de labios nueva (si aplica, claro). Si en tiempos de crisis y guerra las ventas de L’oreal aumentan, esta es definitivamente la ocasión perfecta para darles un empujoncito.  Y es que cuando una se ve fabulosa, hasta puede tolerar las impertinencias de parientes lejanos diseñados para poner a prueba los nervios del más calmado.
·         Averigua las horas de Cortilandia. Es un poco ochentero, el espectáculo ya no es como antes, pero en casos de estrés extremo, cantar un poco de ‘Cortilandia, Cortilandia, ya llego la navidad’ nunca viene mal. Y siempre puedes fingir que se te olvido comprar el pan o un enfado repentino para salir de casa a la hora X.
·         Espera a los reyes como cuando eras pequeño, comprobando cada día si por casualidad se habían confundido y llegado antes o si habían decidido dejarte un regalito unos días antes como aperitivo.
·         Lleva lápices de colores en el bolsillo. Si la situación se sale de control, ponte a dibujar un sol y una casita (te acuerdas de lo terapéutico que era en la guarde a pesar de que el sol y la casita eran irreconocibles?) y si hay niños gritones alrededor dáselos a ellos y pídeles que dibujen su casa, su familia, sus dibujos favoritos, a Batman y la lista de reyes (esta última, como tiene por lo menos 200 líneas les llevara un rato).
·         Cómprate un regalo fantástico a ti mismo y espera al día 6 de Enero para abrirlo. Acuérdate de el cada vez que notes la vena de la frente hinchándose y disfruta de tu premio por no acabar protagonizando Kill Bill en primera plana de 20 Minutos una vez que las Navidades se hayan acabado.
Y con esto yo ya estoy lista para enfrentarme a todas las cenas a las que no quiero ir, toda la gente con la que no quiero hablar y todo lo feliz que estoy obligada a ser.
Lara Jones

13/11/12

Esos locos grandotes

He llegado a la conclusión de que los hombres son gatos de talla XXL con capacidades vocales suficientes para hablar un idioma y en algunos casos incluso dos. Al igual que el gatito Jones, si fuera por ellos solo comerían, dormirían y jugarían (los juegos, a gusto de la imaginación del lector) pero al contrario que mi entrañable minino, que técnicamente es un proxeneta que vive a mi costa a cambio de ronroneos ocasionales, la mayoría tienen que trabajar para ganarse las galletas.

El caso es que no deja de sorprenderme todas esas características que les diferencian de nosotras y les hacen unicos:
·         No distinguen los colores. Yo este fin de semana llevaba un vestido coral y cuando me quise dar cuenta estaba siendo comparada con una niña en un vestido rojo porque ‘vais del mismo color’. Me sentí como en la secuencia del Diablo Viste de Prada, donde están comparando dos cinturones que a la protagonista le parecen iguales y la estilista le dice ‘son taaaan diferentes’. Evidentemente me ahorre la explicación.
·         Andan a zancadas y muy rápido. No solo es que nosotras tengamos limitada la velocidad máxima como las ‘fregonetas’ a 80 cuando vamos en tacones por el riesgo de vuelco, sino que incluso en planos, comparadas con ellos parecemos muñecas chinas, dando millones de pasitos super pequeños para cubrir un paso de los suyos.
·         La ley de la gravedad no les afecta. Y no es que no se les caigan las carnes, que se les caen, y si no, no hay más que coger como ejemplo cualquier abuelo con tatuajes en la playa sino que realmente a ellos las cosas no les pesan! Debe de ser que la gravedad se multiplica con nosotras porque, cuando nosotras estamos en posición de arrastrar una caja y empujarla con la cadera si es necesario porque no hay quien la levante, ahí están ellos, levantándola con las dos manos y sin despeinarse.
·         Necesitan sentirse el macho de la manada, y mientras en una excursión tu miras con recelo el puente semi-derruido al estilo Indiana Jones y buscas caminos alternativos, porque caerte al rio tiene que ser doloroso, húmedo y muy frio, ellos te tienden la mano para que intentes atravesarlo. Yo, personalmente prefiero dejarles ahí, en su momento ‘Yo Tarzan, tu Chita’ y hacer un examen de lengua española, que por mucho de odiase los análisis léxicos, semánticos y demás variantes, me sigue pareciendo mejor opción que una muerte segura.
·         Sus habilidades logísticas son escasas. Porque mientras que para nosotras cualquier salida implica contestar a un montón de preguntas, empezando por que zapatos me pongo, ellos te dicen tan frescos que para el sitio sorpresa donde vas puedes llevar zapatos ‘normales’ (yo es que de esos, justamente no tengo) pero que se puedan meter por el barro (pues eso, que no tengo). Debería llevar Hunters? Mujer, que exagerada, si solo es un poquito de barro. Si, señores, debería haberlas llevado.

Me he dejado alguna cualidad sorprendente del Homo Machus?

Lara Jones

5/11/12

El truco del almendruco


Si ya lo dice el refranero español, que mujer previsora vale por dos y que más vale maña que fuerza, sugiriendo veladamente lo apañadas que somos las mujeres de hoy y de siempre (casi probablemente más las de siempre que las de hoy). Y paseándome por el supermercado, porque en la calle hace un frio que pela, en particular en la sección de hilos y agujas, encontrar los mini velcros para coger pantalones me ha hecho darme cuenta de todos aquellos trucos, algunos un poco disparatados que TODAS y cuando digo TODAS, me refiero a TODAS con muy raras excepciones, usamos como remedios de último minuto. A saber:
§  Puntadas para cosernos el sujetador al vestido. Que suena un poco al anti-cristo, porque como sales tu del vestido si el suje esta cosido? Pues en un momento de lujuria, que evitaras a toda costa para evitarte el momento braga-faja de Bridget Jones en su versión nunca falta un roto para un descosido, bastante rápido y con bastantes jirones. En un momento tranquilo con mucho esfuerzo y mucho cuidado de no cortarte con las tijeras. Pero el punto aquí es que muchos vestidos no sientan porque se ve el sujetador, intentas un imperdible, dos, tres, pero o acabas con los dedos como un colador, o el imperdible se ve a kilómetros de distancia y sin faro alumbrador. Damos el vestido a la iglesia? No por Dios, nos lo cosemos!
§  Tangas por encima de los leotardos, que no son un síntoma de demencia senil, sino de que se te caen las medias o los pantuflos de lana. Y es que, en un momento de deslizamiento no propicio,  te pones ropa interior por encima (manteniendo también la de debajo, que hay muchos catarros culeros esta temporada) y se fini! Ahora, si en el caso anterior un momento de lujuria acaba con desgarrones pero sin víctimas, en este caso, casi que mejor no utilizarlo si hay posibilidades erótico festivas porque se esfumaran al primer impacto (literalmente).
§  La triple capa por debajo del vestido ultra glamouroso. Y es que aunque las modelos en la tele no tengan frio (que te paguen por lucirte ayuda mucho) y las inglesas tampoco, el resto en invierno y con vestidos ultra glamourosos tendemos a coger catarro. Asi que nada como ponerse un par de capitas por debajo. Las normas evidentemente son: evitar las camisetas interiores de Cuéntame llenas de encaje que llevaba mi madre en los 80, ni parecía que dieran calor ni que mantuvieran la dignidad; que el color sea aproximadamente el mismo que el vestido. La ropa interior blanca de algodón asomando siempre recuerda al anuncio de calzoncillos de Ferrys, que como todo el mundo sabe, siempre ha controlado mejor la natalidad que la píldora.
§  Los rellenos en los zapatos. Porque si los hombres piensan que el hogar natural de los rellenos es el sujetador o los labios, yo tengo que decir que conozco a muchas más que no pueden resistirse a unos zapatos en rebajas y se los llevan aunque sea una talla mas grande. Manual de uso: relleno y más relleno. Para las altas, evidentemente, lo de encoger los dedillos por comprarse una talla menos solo acaba en tragedia: dedos de martillo.
§  Y aunque este muy feo y no se deba hacer, no será ni la primera vez ni la ultima que destruyes tu último par de medias vistiéndote y en lugar de cambiarte entera, te pones las medias de forma que el agujero quede en la planta de pie y listo. Super importante: no ir a aeropuertos, que el momento Guate, aquí hay tomate no te lo quita nadie.
§  Y ni que decir tiene, que el sujetador, en especial los deportivos, son super prácticos para llevar el móvil en el canalillo (y rezar mientras para que no suene) o el iPod, siempre y cuando el ejercicio sea moderado porque si no aquello termina como una charca o incluso los 20 euros de emergencia cuando se sale con amistades peligrosas.
§  Y para terminar, los pañuelos esconden divinamente los granitos y los no granitos en el cuello; los sombreros esconden los pelos de gaviota estilo Amy pero con dueñas no drogadictas; los pantalones los moratones como el que yo me hice resbalándome con mis Oxford de leopardo hace dos semanas en mitad de la calle (de verdad que admiro a las que les da vergüenza caerse, yo lo único que pense en era en lo dura que estaba la acera) y los leotardos parece que disimulan las depilaciones olvidadas. Las rubias mejor nos abstenemos, porque nuestros pelos son como Gusiluz, brillan en la oscuridad y encima sin pilas.

Se me ha pasado algún truco critico?

Lara Jones