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3/1/13

Mis maletas han perdido el avion

‘Dos maletas han perdido el avión’ y me lo dice el tío de equipajes perdidos con un tono solemne como si estuviese dando el discurso de Navidad del Rey mientras a mi me cambia la cara de pena (porque no llevo bien las separaciones de mis prendas queridas) a sorpresa. Que mi maleta llego tarde? Pero sin el Terminal 1 de Barajas no hay suficientes tiendas para entretenerse las dos horas de diferencia entre el check in y el momento de embarque!!!
Total, que pese a lo que la lógica me dicta, mi maleta se perdió en Año Nuevo! Y lo peor es que de todas las veces que se me podía haber perdido la maleta (en Dubái, haciendo escala en Holanda para coger un vuelo regional a ciudades perdidas de Alemania o incluso en Turquía), ésta, por improbable la pérdida es la vez que menos glamouroso el contenido es.
Y es que había que ver a mi madre con pico y pala intentando meter una tonelada de productos típicos de la tierra como si fueran gases y se comprimiesen no solo de espacio sino de peso. Miedo me daba responder a la pregunta de si había hecho yo la maleta o alguien podría haber metido algo (algo? Bueno, yo metí un par de vestidos y mi madre el otro 98% del volumen).
El caso es que estoy huérfana. Como era un vuelo corto, en mitad de un momento de inspiración priorice que el roscón de reyes llegase en una pieza y lo metí en mi equipaje de mano, facturando:
·        Mis maquillajes: TODOS. Bobbie Brown, Dior, Max Factor y hasta una bolsita de Salvador Bachiller para llevarlos. Esta mañana ha sido un trauma horroroso. Gracias a Dios tenia base de maquillaje en casa pero no lápiz de cejas, eyeliner, una máscara de pestañas que no estuviese casi seca y pinceles de colorete. Así que parece que estoy enferma, no solo por lo desdibujada sino porque llevo el colorete dado a dedazos… Un desastre.
·        El cargador del iPad y del Portátil que por supuesto no cargué porque estaba casi en casa. Así que estoy oficialmente desinformatizada si no fuera por mi ordenador del trabajo.
·        La ropa interior: porque una nunca piensa que nadie se vaya a llevar sus bragas de diario. Las de fin de semana igual, pero las de diario…. Señor, señor, quien me lo iba a decir.
·        Mis cremas: TODAS. Ando por el mundo sin serum, con muy poco protector solar y definitivamente deshidratada. Hare inventario esta misma noche porque por supuesto, si tu maleta desaparece es siempre cuando aterrizas a las mil.
·        Mis regalos de reyes: dos vestidos y un bolso que ya he comprobado que no se pueden comprar online y que nos costó un recorrido por 3 tiendas para encontrar mi talla. Adiós vestido de cuero, fue un placer conocerte y no catarte.
·        El asado de año nuevo de mi madre (congelado inicialmente). Porque si algo tiene mi madre es que se preocupa de la alimentación de sus vástagos así que me metió dos raciones de asado de carne rellena congelada.
·        El Cola Cao: Y ahora que hago yo por las mañanas? Me paso a la leche de soja? Quiero mis dos kilos de Cola Cao de vuelta ya!
·        El jamón, el queso azul y el chorizo. Castigada sin lentejas.
·        Y para remate del tomate sin tocino: y como hago yo ahora un cocido!!!
Así que a estas alturas, he llamado al aeropuerto de nuevo y me dicen que en Madrid no confirman donde está la maleta. Y es que con el cacao maravillao que tenían en el mostrador de Drop Off, en el que todo el mundo estaba obsesionado por los viajeros a Lyon (como si los franceses les entendiesen cuando les buscan a grito pelao en español) yo estoy casi convencida de que mi maleta esta en tierras galas tonteando con algún trolley de acento interesante.
El lado positivo: que los españoles en Londres tendremos roscón (porque ha viajado en el equipaje de mano), que no facture las llaves o las tarjetas, que el avión no se autodestruyo y que a estas alturas ya tengo por lo menos con que pintarme las cejas y la raya del ojo aunque sigo sin brochas.
Feliz año nuevo!
Lara Jones

30/10/12

Que tiempo tan feliz

Con el frio de estos días se me han subido los calentadores a la cabeza y ando venga a pensar en maillots, calentadores, pelos churruscados y cintas ochenteras. Alguien se acuerda de esos programas de aerobic, líderes de audiencia con esas mujeres estrafalarias dando saltitos? Y es que para llegar a Ana Rosa y a comentar Gran Hermano y Mujeres, Hombres y Viceversa hemos pasado por muchas penurias. Y eso que el resultado tampoco es que sea para tirar cohetes.
El caso es que en pleno apogeo mental de Alaska y los Pegamoides (como ha mejorado esa mujer con los años), me he trasladado discretamente a aquellos maravillosos 80s y 90s donde:
·       Los chándales de rayas en plan vintage de Adidas, no eran lo mas sino la norma. Zapatillas tenis, camisetas de algodón y no de dry-fit como ahora… Para ser sucedidos por los chándales de tactel, que durante unos años fueron lo más: lo más incomodo con las gomas en los tobillos que se subían en cuanto respirabas; lo más antiestético ensenando los calcetines, lo más terrorífico a la altura del glúteo donde el chándal siempre decidía hacer exploraciones internas. Lo más de lo más. Menos mal que ahora ya no existen los chándales como tal y nos dedicamos más a las mallas de spinning, las de correr, los pantalones de zumba y demás artefactos que requieren conocimientos específicos solo para llevarlos (lo de usarlos es otro capítulo).
·       El pelo a tazón, que salvo a tantos preadolescentes con pelos Pantene de años de miseria. Porque no hay nada como un pelo brillante y liso para distraer la atención de una boca sin muelas o de un cuerpecillo de caballito de mar más que de caballo de carreras. El predecesor fue algo parecido con lo que yo me he encontrado en muchas fotos y que creo que Ana, la de Enrique y Ana (que es un coconut? Alguien se acuerda?) también llevaba.
·       La Barriguitas, que eran las muñecas más poco practicas jamás inventadas. Porque para ser hijas de la Barbie, eran las hijas talla XXL desterradas a otro universo porque ni Ken ni Barbie las podían presentar en sociedad o llevar en brazos. Para ser hijas de la Nancy, las pobres pasarían mucha falta de afecto con una madre con las rodillas estiradas todo el tiempo, incapaz de agacharse para tocarles por lo menos la cabeza. Y para niñas de tres años, eran del tamaño de un bebe canguro recién nacido, solo que yo personalmente no tenia marsupio.
·       La guerra del Nesquick y el Cola Cao, que asumo que actualmente no existe porque con todas estas bebidas ultra avanzadas y estos niños tan poco resistentes de hoy que necesitan casco para montar en bici, cinturón para ir en coche, guardaespaldas para jugar en el parque y jornadas progresivas para empezar el colegio porque si no se traumatizan, posiblemente la competición es mas entre bebidas súper sónicas ultra vitaminadas bajas en grasas con anti-edad y colágeno para regenerar las células que no se mueren a esas edades. El caso es que en aquella época no solo todos tomábamos Nesquick o Cola Cao si no que la marca era casi un tema de clase social…
·       Los bollos del colegio, que yo siempre tuve prohibidos y a los que miraba con ojos golositos para acabar comprobando que el Tigreton y la Pantera Rosa eran dos piezas industriales absolutamente incomestibles que mi madre con muy buen juicio me había prohibido. Aun así, eran taaaaan bonitos… Especialmente la Pantera Rosa.
Y seguiría nostálgica, pero si sigo, hoy no trabaja nadie J
Lara Jones