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5/11/12

El truco del almendruco


Si ya lo dice el refranero español, que mujer previsora vale por dos y que más vale maña que fuerza, sugiriendo veladamente lo apañadas que somos las mujeres de hoy y de siempre (casi probablemente más las de siempre que las de hoy). Y paseándome por el supermercado, porque en la calle hace un frio que pela, en particular en la sección de hilos y agujas, encontrar los mini velcros para coger pantalones me ha hecho darme cuenta de todos aquellos trucos, algunos un poco disparatados que TODAS y cuando digo TODAS, me refiero a TODAS con muy raras excepciones, usamos como remedios de último minuto. A saber:
§  Puntadas para cosernos el sujetador al vestido. Que suena un poco al anti-cristo, porque como sales tu del vestido si el suje esta cosido? Pues en un momento de lujuria, que evitaras a toda costa para evitarte el momento braga-faja de Bridget Jones en su versión nunca falta un roto para un descosido, bastante rápido y con bastantes jirones. En un momento tranquilo con mucho esfuerzo y mucho cuidado de no cortarte con las tijeras. Pero el punto aquí es que muchos vestidos no sientan porque se ve el sujetador, intentas un imperdible, dos, tres, pero o acabas con los dedos como un colador, o el imperdible se ve a kilómetros de distancia y sin faro alumbrador. Damos el vestido a la iglesia? No por Dios, nos lo cosemos!
§  Tangas por encima de los leotardos, que no son un síntoma de demencia senil, sino de que se te caen las medias o los pantuflos de lana. Y es que, en un momento de deslizamiento no propicio,  te pones ropa interior por encima (manteniendo también la de debajo, que hay muchos catarros culeros esta temporada) y se fini! Ahora, si en el caso anterior un momento de lujuria acaba con desgarrones pero sin víctimas, en este caso, casi que mejor no utilizarlo si hay posibilidades erótico festivas porque se esfumaran al primer impacto (literalmente).
§  La triple capa por debajo del vestido ultra glamouroso. Y es que aunque las modelos en la tele no tengan frio (que te paguen por lucirte ayuda mucho) y las inglesas tampoco, el resto en invierno y con vestidos ultra glamourosos tendemos a coger catarro. Asi que nada como ponerse un par de capitas por debajo. Las normas evidentemente son: evitar las camisetas interiores de Cuéntame llenas de encaje que llevaba mi madre en los 80, ni parecía que dieran calor ni que mantuvieran la dignidad; que el color sea aproximadamente el mismo que el vestido. La ropa interior blanca de algodón asomando siempre recuerda al anuncio de calzoncillos de Ferrys, que como todo el mundo sabe, siempre ha controlado mejor la natalidad que la píldora.
§  Los rellenos en los zapatos. Porque si los hombres piensan que el hogar natural de los rellenos es el sujetador o los labios, yo tengo que decir que conozco a muchas más que no pueden resistirse a unos zapatos en rebajas y se los llevan aunque sea una talla mas grande. Manual de uso: relleno y más relleno. Para las altas, evidentemente, lo de encoger los dedillos por comprarse una talla menos solo acaba en tragedia: dedos de martillo.
§  Y aunque este muy feo y no se deba hacer, no será ni la primera vez ni la ultima que destruyes tu último par de medias vistiéndote y en lugar de cambiarte entera, te pones las medias de forma que el agujero quede en la planta de pie y listo. Super importante: no ir a aeropuertos, que el momento Guate, aquí hay tomate no te lo quita nadie.
§  Y ni que decir tiene, que el sujetador, en especial los deportivos, son super prácticos para llevar el móvil en el canalillo (y rezar mientras para que no suene) o el iPod, siempre y cuando el ejercicio sea moderado porque si no aquello termina como una charca o incluso los 20 euros de emergencia cuando se sale con amistades peligrosas.
§  Y para terminar, los pañuelos esconden divinamente los granitos y los no granitos en el cuello; los sombreros esconden los pelos de gaviota estilo Amy pero con dueñas no drogadictas; los pantalones los moratones como el que yo me hice resbalándome con mis Oxford de leopardo hace dos semanas en mitad de la calle (de verdad que admiro a las que les da vergüenza caerse, yo lo único que pense en era en lo dura que estaba la acera) y los leotardos parece que disimulan las depilaciones olvidadas. Las rubias mejor nos abstenemos, porque nuestros pelos son como Gusiluz, brillan en la oscuridad y encima sin pilas.

Se me ha pasado algún truco critico?

Lara Jones

3/2/11

Guate, aqui hay TOMATES!!

A los ingleses les gusta andar descalzos. Es un hecho. Y les gusta por encima de su salud (algunos van como nazarenos por la calle, descalzos y en refajos, eso sí, sin látigo para fustigarse), de su higiene (las madres obsesionadas con los papilomas creo que solo las comercializan en España porque no he visto ni una chancla en los vestuarios del gym) y  del sentido de la dignidad (el número de juanetes desarropados que he visto en las fiestas en un año supera con mucho todos los que haya podido ver previamente).
A los ingleses también les gustan los tomates.
Dieta mediterranea

Y me encantaría elucubrar sobre las posibles formas en las que comen tomates, se manchan felizmente y cómo ignoran la existencia de Kalia Oxyaction Crystal White, pero no, porque lo peor es que a los ingleses les gusta andar descalzos y los tomates. Así todo junto. Sin avisar ni nada.
Y,  ¿qué pasa cuando estás en la oficina, uno de tus compañeros se levanta descalzo y solo pasa por tu mente una cosa: Guate, aquí hay tomateSSSSSSSSS!!!? Porque aquello no era el agujero del despiste que siempre te encuentras en el control de seguridad del aeropuerto y que hace que estés a punto de romperte la cadera en tres secciones intentando disimularlo. No, aquello era el multiagujero. Una colmena de abeja extrafina perfectamente adosada al pie. Si me llega a decir que me presenta a la abeja reina me hubiera agachado a verla con detalle e incluso le hubiera preguntado por el zángano...
Adaptacion inglesa de la dieta mediterranea

En los 5 minutos de conversación, tuve que dedicar un total del 90% de mi talento a alejar de mi mente las voces mejicanas, el anuncio del tomate frito Orlando y toda referencia a apicultura, coladores, y abuelas cosiendo calcetines y un 10% a intentar averiguar cuando tenía que asentir (body language en estado puro, con las orejas completamente taponadas por la voz del mejicano del tomate y la voz de mi conciencia arrepintiéndose por no haber asistido nunca a ninguna clase de relajación/meditación/bloqueo instantáneo de risa).
Ni que decir tiene que ya he estado buscando un seminario de yoga opción aprendizaje exprés.

Alguien me puede recomendar alguno?