Estamos a finales de Noviembre y no solo ya
es Navidad sino que hay gente que ya ha terminado de comprar los regalos. En mi
particular andadura por la vida, que se resume en mirar los escaparates para
ver en qué fecha vivo (San Valentín empieza en Enero y dura un mes), he
decidido que este año el despendole de felicitar todo el mundo las fiestas y
desearles un feliz año nuevo incluso cuando tus deseos el resto de los once
meses es que venga una ola se los
trague; de ir a la fiesta de Navidad del trabajo cuando tu lo que quieres es
estar en pantuflas en casa; de comprar regalos destinados al reciclaje (es
decir, a ser regalados a otros a la primera ocasión de lo horrorosos que son) y
de comer cantidades que harían a una boa dormir durante tres días en la
carretera para facilitar la digestión, no me va a destrozar el ying como
normalmente ocurre. Asi que por si alguien está en la misma situación, he
decidido escribir una lista de consejos para sobrevivir a la sobredosis de
felicidad:
·
Agénciate un roscón de reyes a la primera oportunidad. Como todo el
mundo sabe tiene múltiples beneficios para la salud, desde su efecto calmante
hasta la liberación de endorfinas y, en casos extremos, la generación de amor
al prójimo sin esperar nada a cambio o en incluso esperando cabreos superlativos.
·
Cómprate una barra de labios nueva (si aplica, claro). Si en tiempos
de crisis y guerra las ventas de L’oreal aumentan, esta es definitivamente la ocasión
perfecta para darles un empujoncito. Y
es que cuando una se ve fabulosa, hasta puede tolerar las impertinencias de
parientes lejanos diseñados para poner a prueba los nervios del más calmado.
·
Averigua las horas de Cortilandia. Es un poco ochentero, el espectáculo
ya no es como antes, pero en casos de estrés extremo, cantar un poco de ‘Cortilandia,
Cortilandia, ya llego la navidad’ nunca viene mal. Y siempre puedes fingir que
se te olvido comprar el pan o un enfado repentino para salir de casa a la hora
X.
·
Espera a los reyes como cuando eras pequeño, comprobando cada día si
por casualidad se habían confundido y llegado antes o si habían decidido
dejarte un regalito unos días antes como aperitivo.
·
Lleva lápices de colores en el bolsillo. Si la situación se sale de
control, ponte a dibujar un sol y una casita (te acuerdas de lo terapéutico que
era en la guarde a pesar de que el sol y la casita eran irreconocibles?) y si
hay niños gritones alrededor dáselos a ellos y pídeles que dibujen su casa, su
familia, sus dibujos favoritos, a Batman y la lista de reyes (esta última, como
tiene por lo menos 200 líneas les llevara un rato).
·
Cómprate un regalo fantástico a ti mismo y espera al día 6 de Enero
para abrirlo. Acuérdate de el cada vez que notes la vena de la frente hinchándose
y disfruta de tu premio por no acabar protagonizando Kill Bill en primera plana
de 20 Minutos una vez que las Navidades se hayan acabado.
Y con esto yo ya estoy lista para enfrentarme
a todas las cenas a las que no quiero ir, toda la gente con la que no quiero
hablar y todo lo feliz que estoy obligada a ser.
Lara
Jones