6/2/12

Upps: San Valentin is here again

Como una vive fundamentalmente en el mundo de Lara Jones, que es como el país multicolor de la abeja  Maya pero sin aguijones ni hormigas (o al menos en eso me esmero) no me di cuenta hasta ayer por la mañana, que para remate era lunes y con nevada, de las fechas tan terroríficas que se avecinaban. Porque peor que la cuesta de enero  es el precipicio de Febrero. No solo porque las solteras nos asomamos al abismo, sino porque yo tengo el honor de envejecer de la noche del 14 al 15 más que la mayoría de los mortales. De hecho los estragos de San Valentín hacen que me levante un año más vieja (aunque posiblemente simplemente sea que es mi cumpleaños).
Sea como fuere, de repente todas las señales a mi alrededor empezaron a cobrar sentido: la ropa interior roja que yo siempre he pensado que tiene las mismas posibilidades de quedarte bien que de que te toque la lotería (1 entre no sé cuantos millones siempre y cuando Urdagarin no sea el gestor porque si no olvídate) en todos los escaparates; los bombones por todas partes que resultaron no ser las sobras de Navidad pero como yo andaba con mi dieta anti colesterol me quede super satisfecha con la explicación; un chocolate en forma de flor en el super lamentablemente envuelto por unas manos asiáticas en alguna fabrica al otro lado del mundo de la que no comeríamos nada si la visitásemos  y condones en el pasillo central de la farmacia. Y ese fue realmente el momento, porque cuando una está buscando  como si no hubiera mañana una caja de aspirinas encontrarse una caja de condones no solo es contraproducente (la prueba andante de que hay a gente que no le duele la cabeza en ese momento o que no le va a doler esa noche) sino que solo inspira una frase que es más real que nunca ‘ahora no que me duele la cabeza’.
El caso es que como no me queda otra que pasar por el trance (San Valentín sin novio + cumpleaños con extra de años) he decidido auto-convencerme de que la mejor opción es no tener  una víctima para tales fechas, porque el pobrecito estaría expuesto a:
v  Mi plan ideal de cita es ir a un rocódromo. Nunca lo he hecho en parte porque no he encontrado quien me secunde. Después de eso, y ya despelujados y con los arneses clavados en todas esas zonas que el resto de la humanidad cuida con mimo, podemos ir a cenar si el objeto de mi experimento todavía tiene energía y le queda dignidad.
v  Calcetines de ski para dormir. Porque igual con el calor que da un hombre, soy capaz de renunciar a un par de capas de las 5 con las que duermo pero İNo sin mis calcetines de ski! Es verdad que no son nada sexys, pero son tan calentitos… Y total, ¿no dormimos con los ojos cerrados? İY con los pies calientes!
v  No compartir postre incluyendo no darle ni una cucharadita en plan flirteo de tortolitos acaramelados de mi plato. Y es que cuando se trata de dulces, yo soy una chica Magnum: es mío, solo mío, ¿vale?
forklove
Es o no es cuco este corazon hecho con tenedores?


v  Mi hiperactividad que pasa por hacer preguntas como ‘y como se esta en casa sin hacer nada?’ porque yo practico mas la vida de rabo de lagartija, de un lado para otro sin parar. Y si me da el sol: İdespendole!
v  Y sobre todo a mí: con mi tendencia blogger, mi casa en silencio sepulcral que hasta me oigo pensar (y hay que ver todo lo que pienso), mis momentos Speedy González, corriendo como loca de un lado a otro, mis amigas (bla, bla, bla non stop), mi adoración por Lady Gaga, mi hermanísima, el gatito Jones y ese toque gaga que yo misma tengo y si no a las pruebas me remito.
Como no creo que de aquí a una semana encuentre victima creo que me dedicare a hacer un par de tartas para mis compis de oficina, aunque no sé si  les gustara algo que no lleve esos colores rosas y azules que les ponen a las magdalenas y que cuando te los comes te caen al fondo del estomago al más puro estilo pies de cemento de las venganzas sicilianas.
Y vosotros, ¿que hacéis por San Valentín? ¿Cena romántica o lista de razones por las que no celebrar?
Lara Jones

30/1/12

5 canciones para mis juguetes tecnologicos

Desde el día que yo nací, en aquellos oscuros años en los que la gente escribía cartas, llamaba desde cabinas, usaba mapas o İpeor! preguntaba a los viandantes y tenia enciclopedias y no Wikipedia, hemos pasado por lo que los expertos llamarían una transformación del mundo de la información y yo llamaría una transformación emocional a golpe de bit. Porque a todos estos inventos yo les podría dedicar una canción llamada ‘lo que tú me haces sentir’.  Por consejo de la hermanísima Jones, que sabe a lo que se enfrenta, he decidido simplemente hacer otra de mis listas y salvar al mundo del diluvio universal, porque sabe Dios qué  tipo de tretas utilizarían algunos para ser la pareja humana que embarcase en el Arca de Noé o en la nave espacial de Sir Branson, el dueño de Virgin, que es la versión digital actual.
Y repasando los inventos modernos, esto es lo que yo les diría que me hacen sentir y las canciones que les pondría para no tener que cantar yo (me lo agradeceréis, hacedme caso):
1.       Whatsapp: si no tengo mensajes pienso ‘¿nadie me quiere?’ y luego ‘İnadie me quiere!  Y si me los mandan, entonces pienso no solo que hay alguien que no puede vivir sin mí (que se que es auto-engañarme, pero me sirve para desquitarme del ‘Nadie me quiere’)sino que me apoyo en una pared con mi pose más sensual y canto como loca ‘desátame o ven y apriétame más’ al más puro estilo Mónica Naranjo pero con voz de jilguero constipado.
2.       GPS: ese invento que me lleva por este orden, por el atasco mas grande, el camino más largo, la carretera mas modificada y el sitio por donde menos cobertura hay. Y encima cuando me equivoco y se cansa de recalcular, se venga de mí dejándome de hablar. Pimpinela le iría de lujo: İolvida mi nombre y pega la puerta!
Powersupply
Mas y mas retos...

3.       Wikipedia o ese gran invento que todo lo sabe. Aunque los vendedores de enciclopedias no puedan estar más en desacuerdo, no solo ha salvado el mundo del analfabetismo si no a los vendedores de la tortura de ir puerta por puerta vendiendo esas dos toneladas de libros que solo se utilizaban como peso muerto para que el superglue pegase bien. Su canción es de la gran Salome: desde que llegaste ya no vivo llorando, vivo cantando, vivo cantando, İhey!
4.       El email personal: que es ese gran cubo donde me llegan todos los mail no relacionados con trabajo o con el blog. Si me llega un mail, se me ilumina la cara. Y si no me llega, le pongo una vela a santo Groupon para que me envié alguno de esos descuentos que no solo no miro nunca si no que nunca uso. Su canción: Si no existieras yo te inventaría… De Luis Miguel. No tanto por el componente pasional sino porque, ¿que haría yo sin él? Empobrecerme sin descuentos y no recibir nunca las notificaciones de Facebook.
5.       Mi móvil, o ese invento travieso al que le encanta jugar al escondite, suena cuando está en el fondo del bolso pero no encima de la mesa, y deja de sonar cuando lo he perdido y le llamo. Y solo le puedo decir: you make me this, make me that make me move like a freak. Mr. Saxobeat para el.
¿Que le cantarías tu a tus juguetes tecnológicos? ¿Amor, desamor o enfado?
Espero que alguien me diga que les cantaría ‘don’t wanna miss a thing’ de Aerosmith y también que me explique con que artilugio porque yo todavía estoy esperando al amor de mi vida tecnológico.
Lara Jones

23/1/12

5 cosas imprescindibles para mi supervivencia

B (Balamoda.net), en un fantástico video en su blog la semana pasada resumió a la perfección nuestra fascinación por bolsos cuyo contenido garantizaría la supervivencia de varias generaciones en la selva. Y como yo soy de las que piensa que siempre hay que llevar aguja y dedal aunque muchas lo que llevan es caña y sedal, el video me sirvió como excusa para hacer otra más de mis famosas listas: cosas necesarias para mi supervivencia. Y allá va:
v  La blackberry, porque aunque me resistí con todas mis fuerzas durante años a tener una, lo reconozco, Padre, he pecado. Y en estas dos semanas de amor tengo que proclamar que ya no se ir a la compra sin ella (alguien recuerda donde llevaba yo mi lista?), mi relación con la hermanísima Jones desaparecería (como vivíamos antes del Whatsapp?), los correos que antes vivía feliz sin leer en 3 días ahora son urgentísimos incluidos los de Groupon y Living Social (alguien ha tenido alguna experiencia con ellos en los que no se haya sentido sinceramente tangado?) y hasta leer el periódico ahora es imprescindible.
v  El cobertor de ojeras, el eyeliner y el rímel. Porque aunque a Manolo Escobar con la cara ‘lava'’ le guste más, yo diría que salir de casa con los ojos desdibujados atenta contra la salud pública como poco y puede ser considerado escándalo en los peores casos. Por supuesto que siempre hay quien nos gane, y si no, no hay más que ver a Britney que no solo salía a la calle sin maquillaje sino sin pelo. Pero claro ella es la antigua fantasía sexual de medio Estados Unidos y yo como mucho de algún vecino y ni siquiera esta contrastado.
v  La clase de spinning. Porque aunque el look que tienes al salir es de lo mas anti-lujuria (pareces la bruja del mago de Oz cuando le lanzan el cubo de agua y está a medio derretir) yo necesito mi dosis de adrenalina. Y como me dan miedo las alturas, que me griten mientras sudo como un pollo a todos los efectos cumple su cometido sin riesgo de infarto o, al menos, no del infarto repentino y en reposo que sufriría haciendo puenting antes de ni siquiera tirarme.
Pocket knife
Mi version particular de la navaja suiza: spinning + muffins
v  Ikea. Porque aunque en realidad en Ikea la que trabaja soy yo (carga el carro, espera la cola, descarga, pon cara de perrito lastimero porque no puedes subir las cajas al coche, vuelve a descargar ahora en casa y sin transeúntes solidarios  y ademas, móntalo!) me saca de muchas penurias. Desde el azucarero de cafetería al que Mama Jones se la tiene jurada (yo la vigilo de cerca por si precipita su desaparición), hasta armarios para meter mis dos toneladas de ropa al precio de media tonelada.
v  Los muffins. Porque aunque en mis propósitos de año nuevo estaba reducir el colesterol y en ello ando todavía (Dios mio, 24 de Enero y todavía me dura el propósito), un muffin de arándanos contiene mucha fruta (en total 3 arándanos) y la cantidad de felicidad equivalente a 2 canciones de spinning. Aunque posiblemente contenga algo de mantequilla y, muy posiblemente, el colesterol de las comidas de dos días enteros, la grasa de mis arterias sigue el mismo proceso que mi paladar: se derrite de pensarlo. Resultado: arterias desatascadas a golpe de muffin.
Y aunque es una lista de supervivencia un poco sui generis, contiene todo lo que necesito.  Si me pierdo en una isla desierta con la blackberry puedo encargar los muebles a Ikea, alimentarme de muffins y ademas esperar el reparto con el maquillaje perfecto. Lo que no tengo claro es como hago una clase de spinning sin bici. Pero la solución la dejo para otro post.
Lara Jones
PS. Muchas gracias a Amy de ‘No me mires’ (blondgirl49.blogspot.com) por su post sobre El Diario de Lara Jones. Eres un cielo!