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23/1/12

5 cosas imprescindibles para mi supervivencia

B (Balamoda.net), en un fantástico video en su blog la semana pasada resumió a la perfección nuestra fascinación por bolsos cuyo contenido garantizaría la supervivencia de varias generaciones en la selva. Y como yo soy de las que piensa que siempre hay que llevar aguja y dedal aunque muchas lo que llevan es caña y sedal, el video me sirvió como excusa para hacer otra más de mis famosas listas: cosas necesarias para mi supervivencia. Y allá va:
v  La blackberry, porque aunque me resistí con todas mis fuerzas durante años a tener una, lo reconozco, Padre, he pecado. Y en estas dos semanas de amor tengo que proclamar que ya no se ir a la compra sin ella (alguien recuerda donde llevaba yo mi lista?), mi relación con la hermanísima Jones desaparecería (como vivíamos antes del Whatsapp?), los correos que antes vivía feliz sin leer en 3 días ahora son urgentísimos incluidos los de Groupon y Living Social (alguien ha tenido alguna experiencia con ellos en los que no se haya sentido sinceramente tangado?) y hasta leer el periódico ahora es imprescindible.
v  El cobertor de ojeras, el eyeliner y el rímel. Porque aunque a Manolo Escobar con la cara ‘lava'’ le guste más, yo diría que salir de casa con los ojos desdibujados atenta contra la salud pública como poco y puede ser considerado escándalo en los peores casos. Por supuesto que siempre hay quien nos gane, y si no, no hay más que ver a Britney que no solo salía a la calle sin maquillaje sino sin pelo. Pero claro ella es la antigua fantasía sexual de medio Estados Unidos y yo como mucho de algún vecino y ni siquiera esta contrastado.
v  La clase de spinning. Porque aunque el look que tienes al salir es de lo mas anti-lujuria (pareces la bruja del mago de Oz cuando le lanzan el cubo de agua y está a medio derretir) yo necesito mi dosis de adrenalina. Y como me dan miedo las alturas, que me griten mientras sudo como un pollo a todos los efectos cumple su cometido sin riesgo de infarto o, al menos, no del infarto repentino y en reposo que sufriría haciendo puenting antes de ni siquiera tirarme.
Pocket knife
Mi version particular de la navaja suiza: spinning + muffins
v  Ikea. Porque aunque en realidad en Ikea la que trabaja soy yo (carga el carro, espera la cola, descarga, pon cara de perrito lastimero porque no puedes subir las cajas al coche, vuelve a descargar ahora en casa y sin transeúntes solidarios  y ademas, móntalo!) me saca de muchas penurias. Desde el azucarero de cafetería al que Mama Jones se la tiene jurada (yo la vigilo de cerca por si precipita su desaparición), hasta armarios para meter mis dos toneladas de ropa al precio de media tonelada.
v  Los muffins. Porque aunque en mis propósitos de año nuevo estaba reducir el colesterol y en ello ando todavía (Dios mio, 24 de Enero y todavía me dura el propósito), un muffin de arándanos contiene mucha fruta (en total 3 arándanos) y la cantidad de felicidad equivalente a 2 canciones de spinning. Aunque posiblemente contenga algo de mantequilla y, muy posiblemente, el colesterol de las comidas de dos días enteros, la grasa de mis arterias sigue el mismo proceso que mi paladar: se derrite de pensarlo. Resultado: arterias desatascadas a golpe de muffin.
Y aunque es una lista de supervivencia un poco sui generis, contiene todo lo que necesito.  Si me pierdo en una isla desierta con la blackberry puedo encargar los muebles a Ikea, alimentarme de muffins y ademas esperar el reparto con el maquillaje perfecto. Lo que no tengo claro es como hago una clase de spinning sin bici. Pero la solución la dejo para otro post.
Lara Jones
PS. Muchas gracias a Amy de ‘No me mires’ (blondgirl49.blogspot.com) por su post sobre El Diario de Lara Jones. Eres un cielo!

30/6/11

Popurri de desastres

Todas y cada una de las semanas hago propósito de enmienda y me prometo a mi misma mejorar mis procesos para hacerme inmune a los desastres. Y todas y cada una de las semanas me ocurren desastres nuevos. Los de esta semana:
v  Me despierto con lo que me parece un zafiro que una pitonisa egipcia me intenta clavar en la cadera en mitad de lo que yo diría es un ritual del amor y la suerte, conjurando a los habitantes del mas allá. Cuando por fin vuelvo a la consciencia y a Londres 2011, me doy cuenta de que lo que en realidad se me está clavando es el tanga. Y no solo es que es mucho menos glamouroso, es que de todos los sitios donde se me ocurre que se te puede clavar el tanga, este es uno de los más inexplicables.
v  Llego a la clase de spinning, hago mis estiramientos antes de empezar y justo cuando todo el mundo está casi convencido de que soy una autentica profesional noto que algo en las zapatillas no va bien. Me recoloco el calcetín un número de veces suficiente como para que el de la bici de al lado piense que me está saliendo un sexto dedo o un espolón al que me estoy adaptando con esfuerzo. Y es después de la vigésimo quinta vez cuando me doy cuenta de que lo que me molesta es un protector que me he dejado por error en uno de los dedos. ¿Como carajo retira una semejante ordinariez sin quitarse el calcetín ni compartir con el mundo la información? Con mucho cuidadito.
v  Estoy a punto de salir corriendo de casa, cojo la bolsa de la basura y İsorpresa! Caen 100 gusanos vivitos y coleando. Miro al gatito Jones con cara sospechosa y él me devuelve la mirada con cara de pio pio que yo no he sido. Dos cosas han sido confirmadas. Una por experiencia: los gusanos sobreviven a la lejía, tú posiblemente; no así que la próxima vez buscare una alternativa mas letal. Otra por el veterinario: los gusanitos son los efectos secundarios de las pulgas que mate el mes pasado. Una especie de castigo de Dios, de María de la O, en versión moderna y sin caracolillo.
Justo cuando yo estoy como una flor viene un abeja en forma de desastre a molestarme

v  El mundo se confabula contra mí y justo cuando mas necesito los inventos tecnológicos más me dejan tirada: la batería de un portátil no funciona, el otro se niega a reconocer el micrófono y yo me acabo encontrando como el hombre invisible en versión muda en una conversación de Skype que me encantaría escuchar a hurtadillas salvo por el hecho de que solo somos dos en ella y yo no puedo hablar. ¿Hola??? ¿Hoooolaaaaa? Como echo de menos los tiempos de boli Bic, Bic, Bic, Bic, Bic...
v  Voy a médico de nuevo. Esta vez porque me preocupa haber acogido en mi seno algun gusano, pulga o el protagonista del siguiente capítulo de animales indeseables en mi vida. El médico me mira con ternura mientras duda si darme un anti-parásitos o un vale descuento para un centro de día de hipocondriacos anónimos donde pueda compartir con otras personas con mi condición mis experiencias. Y yo la verdad es que salgo de la consulta como unas pascuas. Ya somos dos felices: yo porque no tengo ninguna enfermedad terminal causada por parásitos gatunos y el médico por sus propias razones que su cara de chiste dejaba entrever.
¿Algún desastre divertido que compartir?

Lara Jones
P.S. Disculpas por el retraso publicando.

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