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26/5/11

7 caras que me dan mucho miedo

Me pasa y me pasa casi todos los días. En ocasiones soy como el niño del sexto sentido, solo que en lugar de ver muertos veo gente con las mismas caras. Como decía mi profesor de química, apodado ingeniosamente, El Químico, a saber:
v  Cara de chándal: que es la que tiene esta gente a la que la ves y te los imaginas lavando el coche en chándal con malos pelos y peores ojeras. El detalle maestro es que es ropa de deporte con la que nunca se hace ejercicio y te viene a la mente o bien las gomas tobilleras o bien las cremalleras arrastrando. Super classy!
v  Cara de chupachups, no en plan Posh Beckham de cabeza gigante y mini-cuerpo sino en plan conejita playboy a la que solo le falta chuperretear un chupachups con cara lasciva. Y lo peor es que normalmente no va acompañado de un cuerpo de infarto sino de un estilismo que está a punto de provocarme un infarto.
v  Cara de chicle, que es la que tiene la gente que lleven chicle o no, te las imaginas destrozándote los nervios con los globos y masticando con la boca más abierta que cualquiera de las mascotas caseras cuando comen, incluidos los cerdos enanos.
Muerte a los chicles!!

v  Cara de Homer, que normalmente va acompañado de un mal afeitado, una tripa cervecera y, una huida rápida por mi parte, que yo soy muy tonticola y no me puedo arriesgar a empezar a salir con uno de estos chicos que me sugieren espatarramiento perenne en el sofá. Me santiguo y todo de pensarlo.
v  Cara de pantera, que incluye tinte choni, super raya en el ojo, acento tipo Belén Esteban, uñas incompatibles el teclado del ordenador y la posibilidad nunca descartada de salir volando si se les acerca una escoba.
v  Cara de Panto, que incluye el set completo de barbas alrededor de las mandíbulas(en la versión femenina), pinza o goma del pelo fosforita, cara recién-lava, como le gustaba a Manolo Escobar y en los peores casos Paquirrin adosado o en su defecto chándal y tacones.
v  Cara de cochinillo asado, para aquellas personas que en cuanto las ves te las imaginas en la mesa en navidad con una manzana en la boca.
Y un montón más que me revuelven las entrañas y hacen que cada día que pasa ponga más énfasis en cuidar mi cuerpo, mi mente, mi espíritu y mi maquillaje aunque no necesariamente por este orden.
Y encima oigo en la radio la canción que dice que sale a la calle y ve un montón de gente guapa. Pues por favor, si alguna de vosotros sabe la dirección que me la envíe porque el manager del cantante no me coge el teléfono.
Lara Jones

3/5/11

La boda real segun Lara Jones

Mi mente científica disfrutó como una enana la boda de Kate y William. Y es que fue toda una sesión de descubrimientos cómodamente sentada en un pub y acompañada de un séquito a la altura de las circunstancias, con los ojos secos de no pestañear y conectadas con España, no fuese que se nos pasase algún detalle.
Asi que al más puro estilo leyes de Newton o teoría de la relatividad, pero sin nombre oficial, paso a enunciar mis descubrimientos:
v  Casar a William no solo era una cuestión de estado sino de urgencia. Un par de años más y el brillo de su calva haría cualquier ceremonia no retransmisible por televisiones con el ajuste de brillo-contraste tal y como hoy las conocemos. De hecho, el cura astutamente cerro el negocio en los 5 primeros minutos de ceremonia para evitar arrepentimientos, mudas de pelo o alergias de última hora.
v  Lo que yo pensaba que era producto de la imaginación de Walt Disney, es en realidad el traje de boda estándar: chaqueta con detalles en dorado del color mas criminal y que menos favorezca para el caballero. Todo un test para la novia: si no sobrevive a eso es que realmente no quería ser princesa. Kate, querida, te queda todavía el capitulo falda escocesa.
v  La casa real también compra en Ikea y, de hecho, William pensó que estaba ensamblando mentalmente un armario de tres puertas con la llave estándar (enroscar en sentido de las agujas del reloj, no al revés que se nos desarma el invento), mientras le ponía a Kate el anillo. Evidentemente, ademas del Kama Sutra,  hay mas formas de combinar destornilladores y sangre azul en la misma frase.
v  Kate supero con nota la prueba más dura de la boda: bajar del coche estilo taxi británico que la llevó a la iglesia sin hacer sentadillas, poner el culo en pompa, necesitar impulso (o peor, que la empujaran), darse un cabezazo, perder los pendientes, el velo, la dignidad o la sonrisa, como nos pasa al resto. Intuyo que tamaña destreza solo se adquiere a base de duro entrenamiento y días interminables de ensayo. Y es que habría quedado feo caerse patas arriba al mas puro estilo Lady Gaga delante de todo el país.
Kate y William, claramente con mas pelo que en la vida real

v  La reina echo toda la carne en el asador para la boda de su nieto. El amarillo pollo horroroso que lucía no tiene otra explicación. Y justo cuando parecía que no podía empeorar, veo entre los asistentes dos señoras más con ese estilismo. Está todavía por confirmar si eran de la escolta real y pretendían despistar a terroristas potenciales o si las terroristas eran ellas atentando contra el buen gusto y tuvieron que ser desalojadas por los Geos.
v  Harry desciende de una estirpe de granjeros ilustres. Solo así se explica que con traje de gala llevase andares de leñador, que en el altar tuviese el baile de San Vito y que aun así nos pareciese encantadora su sonrisa cheeky.
Y ademas y sin bullet point dedicado: el hermano de la novia tenía una belleza entre abstracta e incomprensible (nos decepcionó a todas), Victoria Beckham se calzo 20 cm de tacón para ahogar su frustración por llevar un saco puesto, Máxima de Holanda llevaba un turbante que me tiene loca (junto con la jequesa de no sé donde que también lo lució la semana pasada), Belén Esteban esta que no cabe en sí de gozo porque el vestido de Kate es parecido al suyo y yo vi a la reina Sofía salir de Buckingham en coche y me hizo mucha ilusión.
Y ahora que hagan el favor de procrear, que no puedo esperar 8 años más para hacer un post sobre sus churumbeles.

¿Tú qué crees? ¿Tendré que esperar otros ocho años?

28/4/11

24 horas para la boda

Nos casamos mañana. Todo Londres y parte del extranjero. Y es que con los mismos nervios que una novia, estoy por aplicar a un anillo de pedida versión real (llevado por Diana y todo que así cuando lo subaste valdrá mucho más).
Pero las lista de aplicantes es larga y si no, no hay más que ver que en Tesco los ramos de flores son del color de la bandera, las cajas de galletas llevan la estampa de la pareja y Victoria Beckham esta en crisis porque tras ocho tediosos años de espera cultivando el look insecto palo justo la tienen que pillar embarazada de 6 meses (su look más chupachups pero con la bola en medio).
¿Y qué me dices del cocinero? En pleno ataque de nervios decidió ahorrarse años de terapia y optar por servir comida de pub: salchichas con puré de patata, roast beef (que les podrán dos mini lonchas y 2 millones de patatas por comensal, como acostumbran) y de postre fresas con nata. Lo que viene a ser dos estrellas Michelon. Una por la cantidad de mantequilla que utilizaran y otra por cocina experimental (porque es todo un experimento ponerle esa comida a las casas reales europeas, ¿sobrevivirán?).

Y mientras aplicamos y no aplicamos (junto con las entradas de las olimpiadas y las de Wimbledon), todas las mujeres de la ciudad andamos pendientes de encontrar un pub donde ver toda la ceremonia. Y es que no solo están disgustadas las invitadas que tienen que ir a la Iglesia a las 8 de la mañana (a alguna la veo haciéndose el maquillaje dentro del templo, como hacen muchas en la metro) sino el resto de la humanidad porque los pubs no abren hasta las 11. 3 horas de desfile de zapatos perdidas a menos que decidamos acampar en un parque, que va a ser que no, porque si los mosquitos que me entran por la ventana en casa me desestabilizan emocionalmente, lo de dormir en una tienda de campaña probablemente me mate.
Y luego está la gran pregunta: ¿qué me pongo? No es que Waity Katie, que probablemente ha despejado la coronilla de su futuro marido a base de tirarse y tirarle de los pelos de tanto esperar a que el pipiolo de decidiera, me vaya a ver, pero ¿que lleva una a una fiesta de boda en la calle? İEs que todos y cada uno de los manuales de estilo se saltan este evento! Y mira que han tenido tiempo para prepararlo.
Asi que abandonada por Vogue a mi suerte, absuelta de comer puré de patata (¿será de Maggi?), sin pantalla gigante donde ver los detalles de los zapatos y con empacho de decoración azul, roja y blanca, me quedan 24 horas para elegir desde donde ver la ceremonia.
Por supuesto lo contare todo, fidedigna y objetivamente, como siempre hago al más puro estilo Lara Jones.