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3/5/11

La boda real segun Lara Jones

Mi mente científica disfrutó como una enana la boda de Kate y William. Y es que fue toda una sesión de descubrimientos cómodamente sentada en un pub y acompañada de un séquito a la altura de las circunstancias, con los ojos secos de no pestañear y conectadas con España, no fuese que se nos pasase algún detalle.
Asi que al más puro estilo leyes de Newton o teoría de la relatividad, pero sin nombre oficial, paso a enunciar mis descubrimientos:
v  Casar a William no solo era una cuestión de estado sino de urgencia. Un par de años más y el brillo de su calva haría cualquier ceremonia no retransmisible por televisiones con el ajuste de brillo-contraste tal y como hoy las conocemos. De hecho, el cura astutamente cerro el negocio en los 5 primeros minutos de ceremonia para evitar arrepentimientos, mudas de pelo o alergias de última hora.
v  Lo que yo pensaba que era producto de la imaginación de Walt Disney, es en realidad el traje de boda estándar: chaqueta con detalles en dorado del color mas criminal y que menos favorezca para el caballero. Todo un test para la novia: si no sobrevive a eso es que realmente no quería ser princesa. Kate, querida, te queda todavía el capitulo falda escocesa.
v  La casa real también compra en Ikea y, de hecho, William pensó que estaba ensamblando mentalmente un armario de tres puertas con la llave estándar (enroscar en sentido de las agujas del reloj, no al revés que se nos desarma el invento), mientras le ponía a Kate el anillo. Evidentemente, ademas del Kama Sutra,  hay mas formas de combinar destornilladores y sangre azul en la misma frase.
v  Kate supero con nota la prueba más dura de la boda: bajar del coche estilo taxi británico que la llevó a la iglesia sin hacer sentadillas, poner el culo en pompa, necesitar impulso (o peor, que la empujaran), darse un cabezazo, perder los pendientes, el velo, la dignidad o la sonrisa, como nos pasa al resto. Intuyo que tamaña destreza solo se adquiere a base de duro entrenamiento y días interminables de ensayo. Y es que habría quedado feo caerse patas arriba al mas puro estilo Lady Gaga delante de todo el país.
Kate y William, claramente con mas pelo que en la vida real

v  La reina echo toda la carne en el asador para la boda de su nieto. El amarillo pollo horroroso que lucía no tiene otra explicación. Y justo cuando parecía que no podía empeorar, veo entre los asistentes dos señoras más con ese estilismo. Está todavía por confirmar si eran de la escolta real y pretendían despistar a terroristas potenciales o si las terroristas eran ellas atentando contra el buen gusto y tuvieron que ser desalojadas por los Geos.
v  Harry desciende de una estirpe de granjeros ilustres. Solo así se explica que con traje de gala llevase andares de leñador, que en el altar tuviese el baile de San Vito y que aun así nos pareciese encantadora su sonrisa cheeky.
Y ademas y sin bullet point dedicado: el hermano de la novia tenía una belleza entre abstracta e incomprensible (nos decepcionó a todas), Victoria Beckham se calzo 20 cm de tacón para ahogar su frustración por llevar un saco puesto, Máxima de Holanda llevaba un turbante que me tiene loca (junto con la jequesa de no sé donde que también lo lució la semana pasada), Belén Esteban esta que no cabe en sí de gozo porque el vestido de Kate es parecido al suyo y yo vi a la reina Sofía salir de Buckingham en coche y me hizo mucha ilusión.
Y ahora que hagan el favor de procrear, que no puedo esperar 8 años más para hacer un post sobre sus churumbeles.

¿Tú qué crees? ¿Tendré que esperar otros ocho años?