Ahora que el fin de semana del jubileo británico ha llegado a su fin, creo que tengo que empezar por darle el pésame a la reina. Alguien se ha planteado como se siente la reina después de 60 años preparando el jubileo, unos hijos que no le permiten la jubilación a una edad prudente y unos nietos como Harry, que parece descendiente de un granjero y las hijas de Fergie (que son las vacas que complementan la granja de Pin y Pon versión británica) cuando después de todo este duro trabajo el gran día le llueve? Y no llueve un poco, no, no, llueve como para complementar a los 1.000 barcos del desfile con otras mil zodiacs para asistir a los viandantes y un par de demandas judiciales por no tener suficientes barcos salvavidas en las calles al más puro estilo Titanic.
Es más, teniendo en cuenta que el finde pasado yo andaba desmayada en pantalones cortos viendo yogurines de 18 años y este me lo he pasado engurruflada dentro de mi abrigo, alguien se ha planteado cuantos outfits se necesita tener planeados para tamaño evento en un clima tan traicionero como esta? Porque me la imagino, con Kate haciendo su Guasshh, Guasshh de bucles al viento eligiendo modelitos: uno de verano, de seda con un mega sombrero de flores; uno de entretiempo, con menos flores por si está nublado y una chaquetita; uno de invierno sin lluvia y por último el elegido: modelo diluvio universal en el gélido invierno que incluye chaleco interior de borreguito, bragas de cuello vuelto térmicas, sombrero con manguitos incorporados (nunca se sabe cuándo se van a necesitar estas cosas) y bolita calienta manos (que yo solo he visto en Alemania pero que es muy practica para no perder ningún dedo innecesariamente).
Y es que en 60 años han cambiado muchas cosas: las mujeres ya no tienen 15 hijos gracias a la píldora, los cafés se pagan con tarjeta, las vacaciones se pasan en Vietnam y próximamente en la Luna y ya no es necesario cocinar, la comida sale hecha del microondas. Pero hay cosas que nunca cambiaran: en Londres es invierno 11 meses al año; la monarquía es la institución más querida del país, independientemente de todas las conversaciones sobre Tampax que salgan a la luz, Murphy vela por todos nosotros y porque nuestras ocasiones más especiales sean lo más desastrosas posibles, y no hay nada como los forros de borreguito.
Me encantaría poder contar en mayor detalle el desfile, pero desafortunadamente, el mal tiempo me puso en modo hibernación, como mi ordenador, y en vista de la ventisca y el mega diluvio, decidí quedarme al calor de mi casa haciendo bricolaje y comprando perlas barrocas para limpiar mis momentos anti glamour.
Lara Jones

