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26/7/11

Querida Madre Naturaleza

Llevo fantaseando semanas con la idea: patucos de angorina a juego con el gorrito, chupetes ergonómicos, baberitos bordados, ranitas rosas con  cuadritos Vichy; un  carrito estilo antiguo o de Carolina Herrera, una mantita a juego, olor a colonia infantil…

Querida Madre Naturaleza:

Después de mucho tiempo de ignorar tu existencia, he decidido que quiero que me llames.  Y como mi petición es inusual, he decidido escribirte primero para que te puedas preparar a conciencia para la conversación. Y es que quiero un bebe: pero no que me envíes la cigüeña con un bebe sino que me conviertas a mí en bebe.  Y es que ser un bebe tiene un montón de ventajas:
v  Todo el mundo te presta atención sin necesidad de mantener una conversación compleja sobre física cuántica o política internacional. Todo lo que esperan de ti es que sonrías y babees (con un poco de practica seguro que puedo ser la mejor en el segundo campo).
v  No tienes que levantarte para ir a trabajar, ya se levantan tus padres por ti y no solo ganan dinero sino que te preparan la comida, te la dan a la boca, te lavan la ropa  y encima les encanta.
v  No tienes que andar: tú vas tan ricamente en tu cochecito, tapadita con la mantita si hace frio y con una sombrilla ultraglamourosa si hace calor. ¿El plus? Que si tienes sueno te duermes y nadie piensa que es de mala educación.
v  Si gritas o berreas, nadie te da un portazo. Al revés, consigues un poco de atención: ropita limpia, comida y un baño para que dejes de hacerlo.  Y para que voy a dejar de hacerlo, me pregunto yo.

Es o no es un chollo?

v  No tienes que enfrentarte a los grandes retos de la humanidad: caber en un vagón de metro lleno, abrir la bolsa del super, buscar las llaves cada mañana…
v  Si llegas tarde, siempre es culpa del resto, aunque seas tú la que te quedaste dormida.
v  Puedes tener patitos en la bañera y comerte las hormigas del parque sin miradas recriminatorias. Bueno, lo segundo igual tampoco es tan apetecible aunque cuando tantos niños lo hacen igual los adultos deberíamos revisar nuestros hábitos alimenticios y cambiar las galletas por las hormigas que seguro que tienen más vitaminas y menos grasas saturadas.
v  Siempre tienes plan el sábado por la noche (aunque sea dormir con el osito Teddy mientras tus padres comprueban si respiras por vigésimo quinta vez).
v  No necesitas explicar que eres una persona de mañana: despiertas a todo el edificio a las 7 de la mañana y todos te miran acaramelados por tamaña hazaña. Vamos, igualito que yo que si salgo a correr a las 9 todo el mundo me mira raro.
v  Y sobre todo: Cosmopolitan está muy lejos en el horizonte; la celulitis es esa palabra desconocida que tu madre repite a sus amigas; el colesterol es eso que le pasa a los que no toman biberones como tu (ni comen hormigas…), tu novio es el osito Teddy con el que duermes (en pecado…), tu casa la de Pin y Pon que tu madre guarda para cuando tengas tres años y no te puedas tragar el Pin y Pon completo o en su defecto la peluca; tu coche ideal anda solo por la alfombra después de que coja impulso y, ademas ,no solo no tienes jefe sino que riges la vida de los que te rodean.

Querida Madre naturaleza, espero que me llames pronto para discutir los detalles.

¿Alguno se apunta y hacemos una mesa redonda con ella para discutir el tema?

Lara Jones
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