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28/7/11

Cerrado por vacaciones


Siempre me ha parecido un símbolo de ineficiencia y debilidad el cartel de cerrado por vacaciones. Y es que los comercios tienen a estar abiertos fundamentalmente cuando yo trabajo / duermo / estoy de café con mis amigas. A lo que se suma que tienden a estar cerrados por vacaciones o porque necesitan dormir (Dios, que gentuza, como diría Emily en el Diablo viste de Prada) cuando yo estoy moribunda bajo el sol (en agosto), helada de frio y con ganas de churros (el día de navidad año tras año) o muerta de miedo en la oscuridad (a eso de las 8 y media de la noche en invierno) con un montón de tarjetas que tienen tantas ganas de salir de la cartera como yo de un café caliente.

Y el caso es que este año, como símbolo de ineficiencia y debilidad, la que cuelga el cartel de cerrado por vacaciones soy yo. No solo porque si sigo leyendo blogs de gente que está en la playa mientras yo estoy helada de frio en Londres en Julio voy a necesitar atención psicológica (o psiquiátrica mas pastillas verdes, rojas y amarillas, como Amy pero con control en la dosis) sino porque como todo el mundo está de vacaciones yo casi oigo eco en mi blog.

Pero aunque cierre hasta Septiembre, prometo mantener documentadas todas mis andanzas y compartirlas a la vuelta. Porque al final no os podéis perder:
v  Mis interacciones con el universo de banqueros o esos hombres de calcetines rojos.
v  Como el planeta Lara Jones orbita en forma de zigzag y está a punto de estrellarse varias veces contra otros planetas. Afortunadamente, como vivo en un universo paralelo nunca ocurre.
v  Mi experiencia como homeless, al más puro estilo documental de Canal 4, de la que estoy cada vez más cerca y como mi gato, el biólogo marino, nos saca de la pobreza publicando un estudio sobre la fauna y flora de las tuberías del desagüe del lavabo.
v  Como me sienta la moda otoño –invierno 2011 tanto físicamente como a nivel emocional. Algunos blogs ya han empezado y yo me estoy temiendo el momento en el que las inglesas tomen las calles con su particular interpretación de las tendencias.
v  Mis próximos dramas que se mantendrán a la altura de tragedias pasadas como estrellar el coche contra un autobús, que se me caigan las llaves por una alcantarilla, cazar ratones en el salón de casa y todas esas actividades habituales y de alto nivel a las que acabo consagrando mi vida.

Asi que, El Diario de Lara Jones se despide hasta Septiembre. Os dejo algo más de 60 posts publicados para los que no me seguís desde el principio y mi correo (eldiariodelarajones@gmail.com) para cualquier sugerencia que tengáis sobre el blog o temas sobre los que os gustaría que escribiese.

Disfrutad de las vacas!

Lara Jones

15/3/11

Encorsetada!

Me encanta Gossip Girl y el Diablo viste de Prada. ¿Y qué pasa cuando las pongo juntas? Que mi pasión por Blair Waldorf y el momento ‘Suddenly I see’ (dos primeros minutos de la peli) me llevan a acabar en H&M buscando uno de esos fantásticos corsés que B y yo nos ponemos para ir al super y que las chicas del Diablo ronronearían al ver.
Es o no es para ir a comprar feliz?

Y la verdad es que encontrar la sección ropa_interior_de_peliforra fue super fácil, encontrar el modelito fue super placentero y el resto fue todo una catástrofe porque:
v  Había un montón carteles gigantes indicando que había copas grandes y dos millones de sujetadores de la copa D (en la que yo quepo entera si doblo bien las piernas). Las copas pequeñas las debían de haber usado para cócteles.
v  A estas alturas todo Knightbridge sabe que soy un repollo con lazos, no sólo por lo evidente, sino porque el probador estaba en la planta de arriba y tuve que pasar cargada de puntillas y encajes por la puerta principal.
v  La densidad de dependientes hetero en la sección de lencería era de 4 por metro cuadrado así que para conseguir mi talla, no solo tuve que esperar cola fingiéndome que ese corsé que gritaba ‘Hot Date’ se había quedado pegado a mí pero yo en modo ninguno le conocía, sino que lidiar con la mirada de ‘criaturitaaaa’.
v  Acabe con pelos de Bridget Jones en su momento Mini Fin de semana romántico, producto de una pelea de gatas con los 25 corchetes en varias tallas. Y es los atajos, es lo que tienen: si en lugar de desabrochar y abrochar los 25, te abrumas pensando que tienes dos modelitos más que probarte (75 corchetes en total) y que sólo quieres desabrochar y abrochar un máximo de 15, posiblemente acabaras necesitando tijeras para deshacer en entuerto.
v  Se me coló una espontanea en el probador pensando que el hecho de que la puerta estuviese cerrada y hubiese unos pies asomando claramente indicaba que el probador estaba vacío.
v  Y lo peor, dos tijeretazos, 75 corchetes, 20 miradas lascivas, 3 miradas picaronas y dos momentos de ‘por Dios, que alguien ponga puertas traslucidas en las entradas de las tiendas, que como pase por aquí mi jefe y me vea transportando dos toneladas de encaje no vuelvo a la ofi’ dieron como fruto que todos  y cada uno de los corsés me sentasen como si llevase un bañador de nadadora profesional (look butifarra constreñida pero sin medallas).
Así que me volví a casa cantando Miss Jones y jurándome a mi misma que volveré a las buenas costumbres y usare perlas en las orejas y la Perla para otras labores de interiorismo.
Lara Jones

10/3/11

Fame! I am want to live forever

Nunca pense que saltaría a la fama sin ganar un premio Nobel, un premio Planeta o participar en Gran Hermano (que desde que el edredoning se hace sin edredón ha dejado de ser mi objetivo porque más vale herencia en mano que premio de gran hermano volando y porque yo si me destapo me acatarro...).
Mi salto a la fama se ha hecho realidad el viernes pasado contra mi voluntad y de la mano del nuevo producto de mi empresa y alguna mente maquiavélica que decidió mostrarle al mundo con fotos y descripciones detalladas quienes somos.
Y la verdad es que lejos de sentirme como Natalie Portman ganando el Oscar, me siento como Jennifer López, en la portada del Que me Dices luciendo celulitis con un círculo rojo alrededor señalándolo por si algún lector se ha dejado las gafas de ver en el coche y necesita indicaciones para encontrar las naranjas de Valencia que se han instalado en sus muslos.
Y es que pese a que avisaron de cuando seria la sesión de fotos, mi memoria de pez de colores se reseteo 1 segundo después, dejándome con cara de sorpresa cuando llegue a la oficina con catarro, nariz de reno y un dolor de cabeza que hasta se ve en las fotos en forma de karma ennegrecido. Y como ademas de lo que no me avisaron fue del ataque de emoción de mi compañera, llamémosla Banana (ver post ‘Lost in Translation’), salí con el mismo fruncimiento de morros que Merryl Street en el Diablo Viste de Prada cuando no le gusta la colección de Marc Jacobs (pero sin el dinero, el poder y la colección de bolsos de Prada).
Y aunque siempre me quejo de los derechos excesivos de los niños, como por ejemplo a romperme la paz interior gritando sin piedad; pisarme el dedo del pie en el que tengo el ojo de gallo; tirarme el café por encima de mi último capricho de pelos/plumas (me pregunto cómo se sentirá Norma Duval con tantas y siendo pagada por ello); lanzarme algo y que, por supuesto, me dé en el ojo y un largo etc. hay uno que quiero reivindicar para mí y fingiré tener menos de 18 si es necesario (total, solo tengo 19 o algo así...): no quiero que publiquen fotos mías sin el permiso de mis padres.
Soy yo la unica que echa de menos estos momentos?

Porque sinceramente, no me siento con fuerzas para negarle a mi jefe una foto. Pero si la negativa viene de unos señores que están a 2,500 kilómetros y que no hablan ningún idioma en común con el susodicho, seguro que podemos llegar a un acuerdo y yo me ahorro una pasta en danos psicológicos y terapia orientada a la recuperación de mi vida social post-catástrofe.

¿Donde está la pagina? Como Gossip Girl ‘that is a secret I’ll never tell’
Xoxo
Lara Jones