Siempre me han encantado los eufemismos. Desde
el famoso ‘tingui’ que mama Jones utilizaba para referirse a las axilas y que
nadie se enterase de que íbamos hablando de esas áreas corporales por la calle,
hasta la ’vuelta al cole’ que es el eufemismo infantil decorado de Corti-Coles
para referirse a la depresión postvacacional. Y es que al fin y al cabo, la
vuelta al cole en versión donde-esta-mi-prozac nos afecta a todos y, por mucho
que las revistas de mujeres escriban paginas y páginas sobre como engañar al
cuerpo para que no le parezca que las vacaciones se han acabado, o peor, para
que piense que nunca estuvo de vacaciones, el mío por lo menos se siente
todavía como un chaval asustado con una mama hiper excitada que jalea la
excitante vuelta al cole mientras:
·
El no puede dormir pensando si sus amiguitos siguiéndolo o si
entenderá a la profesora. La versión adulta en tiempos de crisis es el juego de
la silla, que da unos nervios en el estomago…
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Le abruma pensar en los deberes. Y es que ‘’cuando arrivo a casa…’, en
lugar del chico de Nescafe tenemos plancha, cocina, spinning, amigos y esa
bombilla que se acaba de fundir… No nos da tiempo a hacerlo todo en una tarde y
encima mañana preguntan la lección!
·
Le falta la playa, el helado y le sobra el despertador. Y es que de pequeños
o de mayores la taquicardia que te entra con el despertador y la visualización
del día que te espera no te la quita nadie. A veces me gustaría ser una
filosofa griega, espanzurrada al sol disertando dos o tres horas al dia y si
puede ser con un esclavo que me transcriba los pensamientos. Y es que escribir
y el sol cansan mucho por separado, asi que intentaría hacer todo lo posible
para no juntarlos.
·
Los adultos emocionados con la vuelta al cole te dan escalofríos. Pero
donde los fabrican de esa calidad? Y si son humanos, que les dan de desayunar y
donde se compra? El famoso carajillo ruso no es porque ya sabemos como acaba la
cosa: con un zorro en la cabeza y haciendo eses…
·
Y para remate, no nos gusta la comida del cole y el recreo nos parece
corto. Yo en particular sigo fantaseando con que el autobús del cole coja
atasco y yo llegue un poquito tarde… Que es la versión mas triste de: ‘mama,
estoy enferma’ con la realidad de una mama incrédula que te empuja dentro del autobús
y tu acabas rezando a todos los santos para que el cielo te mande un atasco.
Y para terminar, mil perdones por el retraso.
La vida Jones se esta complicando y ayer no pude publicar.
Lara Jones