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2/10/12

Apatrullando la ciudad

Que el mundo es un lugar inseguro es un hecho claramente reflejado en todas las películas americanas llenas de malos armados hasta los dientes. Ahora, que MI MUNDO sea un lugar inseguro es una sorpresa y el colmo de los colmos.
El martes pasado, estaba yo tan ricamente dándome media vuelta en la cama a las 2.30 de la mañana (en realidad asada como un pollo con un pijama de borreguito de Primark que se lo aconsejo a todas las que como yo sientan que por las noches se trasladan al polo por el mismo procedimiento que Dorothy la del Mago de Oz al país del camino de baldosas amarillas) cuando suena el telefonillo. La primera vez pensé que era ruido ambiental, la segunda que era un móvil vibrando, la tercera que era en casa del vecino pero ya como a la cuarta me di cuenta de que no, que igual alguien estaba muy interesado en venir a dormir a la comuna hippy en la que se había convertido mi casa a raíz de la visita de mis padres.
Contesto al telefonillo con toda la dignidad que despertarse despelujada con un gato mordiéndote los pies y esas horas de la mañana te dan para encontrar al otro lado a una chica que dice que se ha dejado las llaves de su casa (no de la mía, de la suya) y me dice que necesita dinero para una taxi al centro de Londres (definitivamente no interesada en volver a su casa). Y empiezan las preguntas:
·        De que piso eres? En realidad de un calle que está a 5 minutos. Y de toda la gente que había en su camino, incluidos sus vecinos, me tenía que despertar a mi?
·        Cuando te has dejado las llaves? A la 1.30 de la mañana. Perdón???????? Pero a donde ibas, criaturita, si no hay trenes, no tienes dinero para taxi y los autobuses están llenos de hombres despiadados a esta hora.
·        Quieres que llame a un cerrajero? No, porque ya lo he llamado y me cobran 120 libras. Ah, por supuesto, mucho mejor sablearme a mí el dinero de un taxi que pagar a un cerrajero.
Y hasta ahí, mi obra de buena samaritana. Porque alguien que sale a la 1.30 de su casa, se deja las llaves pero decide caminar en lugar de llamar a sus vecinos y tiene móvil y en lugar de llamar a sus amigos me levanta a mi sin conocerme solo me inspira una frase: ‘Al ladrón!’. Porque para cuando recapitule este sin sentido me di cuenta de que evidentemente no solo tenía sus llaves sino que quería las mías y que no estaba sola bajo la lluvia sino posiblemente acompañada de un maromo mucho mas grande que todos mis novios por separado y juntos.
Así que mirando por la mirilla muy eficazmente, como si saber que me van a tirar la puerta abajo pudiera evitarlo, me cerré con 7 cerrojos, puse mis posesiones a buen recaudo (es decir, coloque al gatito Jones en la caja fuerte porque poco mas iban a encontrar de valor en mi casa), me hice un bicho bola en la cama y a sonar con sistemas de alarmas, detectores de presencia, subscripciones a la asociación del rifle, clases de auto defensa y gases lacrimógenos.
Soy yo la única damisela en apuros?
Lara Jones