Creo
que en algún otro post ya he mencionado lo útil que han sido la enseñanzas del
gran Félix Rodríguez de la Fuente para entender la dinámica de la city. El sábado
pasado, el decorado era un poco diferente (un partido de polo) pero el
comportamiento sorprendentemente el mismo.
Y
empezando por el principio, si hay algo que les gusta a las inglesas es
emborracharse con una pamela en la cabeza. No importa que el evento ocurra en
un terraplén, un precipicio y necesiten llevar arneses o un barrizal. Ellas se
plantan sus vestidazos, taconazos, pamelon y consiguen en una hora lo que a
muchas otras nacionalidades les lleva todo el día: acabar a gatas.
Asi que
el sábado, después de un mes de lluvia, que me convenció más que de sobra para
llevar el uniforme de polista (vaqueros y polo), un ejército de mujeres con
flores, lazos y plumas en la cabeza y una variedad importante de calzado (desde
estilettos hasta Hunters, porque algunas son tan precavidas como yo) tomaron el
campo de polo.
La otra
mitad fue ocupada como no podía ser de otra forma por una flota de hombres con
chaqueta y pañuelo en la solapa, que es el equivalente masculino de gatear con
pamela.
Y a
partir de ahí, el experimento sociológico:
§ Las mujeres, tanto esfuerzo que
han puesto para tamaño evento, son ignoradas por los hombres que se dedican a
pasear con aire de autosuficiencia. Y es que el hecho de que en Londres el número
de mujeres solteras sobrepase en miles al de hombres, hace que sean los hombres
los que gritan ‘mírame’.
§ En mitad de la desesperación,
muchas se arrancan a bailar en mitad de las plataformas colocadas para evitar
ahogamientos en el fango (un mes de lluvia es mucha lluvia). Por mucho que
salten, no hay manera, ni una mirada.
§ Entre medias, beben y beben y
vuelven a beber, como los peces en el rio. Cuando algunas se empiezan a caer y
perder los zapatos, consiguen la atención que estaban buscando. Una pena que
como ya no pueden andar en línea recta ni lo notan. Y solo son las 5 de la
tarde.
§ Los relaciones publicas de
Compeed (si, los de las tiritas y las almohadillas para los zapatos) persiguen
a los peores casos dándoles muestras gratis e intentando llevárselas a la
furgoneta del descanso, que es como la del amor, pero mucho mas placentera si
llevas varias horas subida en 10 cm de tacón sin sentarte.
§ Al final del dia, cada mochuelo
a su olivo. Los hombres caminando por la calle esperando ser admirados y las
mujeres despelujadas y desplumadas caminando por la calle esperando ser
ignoradas.
Y es
que, al final, Londres es Londres y la dinámica de clubbing se traslada a casi
cualquier otro lugar donde hay cantidades ingentes de solteros.
Moraleja:
si vas al polo, presta atención al partido.
Lara
Jones