Algunas de mis amigas se casan este año y muchas ya se han casado. Todas en cualquier caso piensan en tener niños a corto plazo. Y claro, por mucho que yo me sienta como Campanilla (me faltan las alas pero las encontrare), me ha hecho analizar mi experiencia como madre (del gatito Jones, of course). Y la verdad es que tengo que decir que no está siendo un camino de rosas:
v El gatito Jones y yo tenemos los horarios cambiados. Yo me levanto a las 6 de la mañana y el a las 11 de la noche con lo cual se pasa toda la madrugada o maullando o mordiéndome los pies porque a esas horas hasta los moquitos andan descansando. Tanto los mosquitos como yo no podemos con nuestra vida.
v Aunque me lo vendieron como un horno autolimpiable (cero mantenimiento) resulta que todavía no se ha dado cuenta de que la tripa también le pertenece y de hecho tiene que lavársela. Afortunadamente el veterinario me ha dicho que no se les puede ensenar, porque yo ya me veía con una pata en la cabeza, tumbada en la alfombra, intentando lavarme el tobillo y, por supuesto, documentándolo y poniéndole el DVD todas las noches para reforzar el conocimiento.
![]() |
| El bano: ese lugar de culto para el gatito Jones |
v Tiene antepasados rumanos. De hecho, siente tal pasión por el cobre que a estas alturas se ha comido los cables de los headphones, los casos del iPod (2 veces), el cargador del móvil (lo que desemboco en la segunda mayor crisis hasta el momento) y el cargador del router, que ha sido la crisis por excelencia y ha resultado en 3 días incomunicada porque el conector no era estándar, el router que me vendieron en la tienda de electrónica no funcionaba, las paredes de mi casa no dejan que me conecte con un stick de Internet y lo peor, un tipo en la tienda me dijo que en realidad el cable tenia arreglo mientras me miraba desdeñosamente. Su caridad cristiana no le dio como para arreglármelo y la mía no me dio como para perdonarle.
v Nos peleamos por el ordenador. Concretamente, yo por teclear y el por dormir en el teclado. Innumerables las veces que me ha cambiado la configuración con las patas o lo ha bloqueado metiendo la contraseña equivocada a base de zarpazos.
v Ha chapoteado en la bañera (se lanzo en plancha por error cuando se me bloqueo el desagüe) y sospecho que también en el váter. Solo así se explica que en lugar de saltar, escale al más puro estilo morsa invalida, con la misma elegancia que yo subiendo del agua a una zodiac (poca, que en entornos secos donde la tolerancia a la torpeza es nula seria ninguna).
v Acaba de pasar corriendo con lo que parecían los cordones de mis sandalias blancas en la boca… Brrrrrrr!!
Pero aun así me encanta llegar a casa y que se despanzurre en la alfombra de la emoción de que llegue la estrella protagonista de su vida (İYo!!!), me ronronee mientras vemos una película, me busque si desaparezco y me conteste cuando le hablo y se estire cuando está dormido super a gusto en mi regazo.
Asi que pese a las ojeras, la inversión en cables, los momentos de ‘no me pises el suelo con esas patas mojadas’ y la humillación de preguntarle al veterinario por la probabilidad de éxito de mis clases particulares de auto-lavado, İrepetiría la experiencia! İEl gatito Jones es adorable!
Lara Jones
