8/3/11

5 pruebas para elegir al hombre ideal

El hecho de que ayer me encontrase un ratón en mi salón (si, el ratoncito Jones ha vuelto) y que me la ultima vez acabase cazándolo con una bolsa de TKMax porque me fallaron todos los venenos, trampas y ultrasonidos del mercado, me ha hecho llegar a una conclusión: necesito un gato o un hombre. Y como probablemente un hombre tiene más ventajas si eliges bien (montar muebles, desatascar tuberías, pintar…) he dedicado media tarde a diseñar un test para dar con el candidato correcto:
Prueba 1
 En la segunda cita dile que tu coche necesita un cambio de limpias (técnicamente no es una mentira porque probablemente lo necesitas igualmente). Si no se ofrece a cambiarlos o se rompe más uñas que tu, considera seriamente utilizarlo como hombre-objeto.
Prueba 2
Dile que tienes un ratón y que estas muerta de miedo. Si salta más alto que tu del susto o si no se presenta en tu casa como tarzan (en taparrabos y golpeándose el pecho), deshazte del candidato. Una vez que este en tu casa, aunque tengas una bolsa de TKMax, no la utilices. Da saltitos encima de la cama y aplaude cuando 1. Rastree la casa para encontrar al ratón. 2. Tape algún agujero 3. Cace el ratón (si es que existe, claro). Si no vives en Londres, prueba con arañas que es más creíble.
Prepara las gafas para revisar los resultados de este test

Prueba 3
Dile que tu ordenador tiene un virus, que tose, estornuda y tiene mocos. Que a simple vista no parece contagioso porque tú duermes en la misma habitación y no lo has pillado pero que igual necesitas su ayuda. Si viene a casa con el paquete de Windows y las gafas en el bolsillo, grita como Belén Esteban ‘Me lo quedo’ (en fino, eso sí que igual si no se asusta). Si aparece con Linux, deshazte de él. Por muy buen chico que sea si le permites que te instale Linux sin ni siquiera saber que el logo es un pingüino tu vida será más miserable que antes de conocerle.
Prueba 4
Fíngete perdida. No en la vida, sino en la calle en la que estas. Si el saca su brújula interior (el iPhone cuenta como tal) y te guía hasta el destino pasa a la siguiente prueba. Si pone cara de perdido… tu veras pero encima de no tener iPhone no tiene sangre en las venas. Si te guía justo en sentido contrario… deshazte de él. No hay nada que envejezca más que el fruncimiento de ceño fruto de horas andando en círculo con tacón de aguja. Y si eso es lo que te espera en los próximos 30 años, acabaras aliñando un plato de cous cous en forma de pasa.
Prueba 5
Dile que necesitas comprar un mueble en Ikea. La prueba en realidad consiste en que el monte el mueble, pero salvo que seas una super woman, hay muy pocas posibilidades de que tu consigas llevar un mueble por ti misma hasta tu casa así que la mano de obra barata también puntúa positivo. Si se ofrece a llevarte a Ikea y carga el mueble en el maletero, pon una excusa tonta para parar en un centro comercial y compra lencería. De estos hombres quedan pocos y no te puedes permitir dejarle escapar. No la compres antes, porque igual se pasa de temporada o peor, se pasa incluso la tela, según como este la oferta y la demanda en el mercado masculino en cada momento.
Si pasa todas las pruebas, construye una tela de araña cuidadosamente y cázalo. Y si tiene un hermano gemelo, mándamelo por Seur con envío urgente.

Lara Jones

3/3/11

Mama Jones tiene un secreto

Mi madre tiene un secreto. Y lo ha guardado como oro en paño durante años. Cómo posiblemente le parecía excesivo esperar a su lecho de muerte, al más puro estilo madre millonaria de película, aprovechó que yo me había quedado pegada al suelo del baño para confesar.
¿Y cómo me quede pegada? Tras un largo proceso que me llevó no menos de 6 horas pero que finalmente obtuvo resultados equiparables al esfuerzo. Porque no es fácil quedarse pegada con algo que sale por los orificios de vapor de la plancha. Es un poco más difícil incluso que sea el producto de un anti cal. Riza el rizo que para llegar a esa situación yo dejase la plancha atada con el cinturón de mi albornoz para asegurarme de que salía todo el vapor/chocolate. Y es el colmo que en ningún momento del proceso se me ocurriese pensar que el hecho de que estuviese llevando a cabo un proceso tan complicado posiblemente estaba relacionado con que no entendí bien las instrucciones.
El caso es que después de vaciar en forma de vapor 3 tanques de plancha llenos de anti cal y encontrarme en el suelo del baño una especie de caramelo que me recordaba a alguna película en la que se acaba auto-generando un alien / marciano / asesino / polizón (en ningún caso una asistenta, que es lo que yo de verdad necesito) decidí que era un momento estupendo para despotricar del agua dura de Londres (equivalente acuífero de Belén Estaban) comparada con el de Madrid (o Isabel Preysler). En algún momento de mi narración, posiblemente muy cerca de ‘casi muero envenenada’ y ‘si me detienen no me pueden tomar las huellas, me las he quemado todas’ mi madre decidió confesar: Ella también le echaba anti cal a la plancha. ¿Comorrrr?? Y ademas no se sentía amenazada por aliens, no usaba ningún cinturón en el proceso, no tardaba 6 horas y no se hacía a la parrilla ninguna parte de su cuerpo (hasta he recibido una oferta de Burger King porque a la parrilla se mejor).
La plancha: ese potro de tortura

En un momento, lo comprendí todo: las puertas que se oían en mi casa a altas horas, no eran para ir al baño ni los reyes magos entrando con los camellos, era mi madre limpiando a escondidas la plancha. Cuando no sabíamos con quien hablaba por teléfono: era con el club selecto de los anti cales. Cuando no quería que le revolviésemos los armarios de la cocina: era porque al fondo tenia escondidos todos los productos. Y cuando me fui de casa y me dijo ‘que vas a hacer sin mí’: lo decía en serio y con conocimiento de causa.
Y yo me pregunto: ¿cuántos secretos más tendrá?
Lara Jones

1/3/11

Jones tambien tiene su lado criminal

He visto un anuncio que me ha puesto los pelos de punta. Lejos de ser el habitual de anti celulítico  que florece en estas fechas (aquí la moda beicon  y la falta de respeto por la armonía visual son tendencia así que cualquier presión ha sido eliminada) ha sido uno sobre como identificar comportamientos en tus vecinos que delatan criminalidad.
Por indicios criminales curiosamente no consideran pasearse en calzoncillos por la escalera, escuchar detrás de la puerta o lavar la ropa en el cuarto de contadores (todo actividades ilícitas que mi vecino practica a diario y deberían ser motivo de denuncia, aunque yo me estoy preparando para pedir daños y perjuicios, sobre todo psicológicos).
El tipo de cosas que delatan que estás haciendo escondiendo algo son:
v  Tener el nombre en el telefonillo en blanco. Yo tengo el de la inquilina anterior. Me la juego a que venga algún ex novio despechado pero mantengo a raya a todos los fetichistas amantes de la cultura del sur que acechan los portales buscando nombres hispanos. No es que haya visto ninguno (prueba de que mi estrategia funciona) pero estoy segura de que existen.
v  Tener cerradas las cortinas. Estoy dispuesta a abrirlas diariamente para la tranquilidad mental de mis vecinos si se da una de estas tres circunstancias: 1. Alguna hora de sol ocurre fuera del horario laboral; 2. En su defecto puedo acumular el sol y ponérmelo por las noches; 3. Se muda un vecino cañón enfrente y, por lo tanto, tengo alguna razón para mirar por la ventana.
v  Hacer horarios inusuales. Para lo que necesito aclaración. Porque no sé si con eso se refieren a ir a comprar a Tesco a las 10 de la noche un miércoles en mallas de spinning (evidentemente lo realmente sospechoso son las mallas, no la hora), salir corriendo al gym el sábado a las 9 de la mañana (y encima no ser la primera en llegar) o secarme el pelo a diario a las 6 de la mañana (que es denunciable como esfuerzo perdido porque según salgo por la puerta tengo un momento Fructis_tu_pelo_se encrespa_con_la_humedad).
Pelos post-momento Fructis

El caso es que después de pensar seriamente sobre el asunto me he dado cuenta de que cumplo todos y cada uno de los requisitos. No tanto en el apartado de blanqueo de dinero o atraco de bancos (que no me gusta porque con la media en la cabeza acabo con peores pelos que después de mi momento Fructis) sino como peligro a la salud pública en los apartados de: Salud mental, atropellamientos múltiples (cuando voy correteado a toda pastilla por la calle, soy como los del anuncio de Nike pero en versión coches de choque) y te piso porque llevas chanclas.
Asi que desde hoy soy yo la que escucho detrás de la puerta. Por si vienen a detenerme, abrir las cortinas, descolgarme por la fachada, arramplar con la placa del nombre por el camino y pagar a alguien para que jure y perjure que pese a mis horarios imposibles, mis pelos NUNCA van encrespados y jamás me han visto comprando en mallas de spinning.

Lara Jones