El hecho de que ayer me encontrase un ratón en mi salón (si, el ratoncito Jones ha vuelto) y que me la ultima vez acabase cazándolo con una bolsa de TKMax porque me fallaron todos los venenos, trampas y ultrasonidos del mercado, me ha hecho llegar a una conclusión: necesito un gato o un hombre. Y como probablemente un hombre tiene más ventajas si eliges bien (montar muebles, desatascar tuberías, pintar…) he dedicado media tarde a diseñar un test para dar con el candidato correcto:
Prueba 1
En la segunda cita dile que tu coche necesita un cambio de limpias (técnicamente no es una mentira porque probablemente lo necesitas igualmente). Si no se ofrece a cambiarlos o se rompe más uñas que tu, considera seriamente utilizarlo como hombre-objeto.
Prueba 2
Dile que tienes un ratón y que estas muerta de miedo. Si salta más alto que tu del susto o si no se presenta en tu casa como tarzan (en taparrabos y golpeándose el pecho), deshazte del candidato. Una vez que este en tu casa, aunque tengas una bolsa de TKMax, no la utilices. Da saltitos encima de la cama y aplaude cuando 1. Rastree la casa para encontrar al ratón. 2. Tape algún agujero 3. Cace el ratón (si es que existe, claro). Si no vives en Londres, prueba con arañas que es más creíble.
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Prueba 3
Dile que tu ordenador tiene un virus, que tose, estornuda y tiene mocos. Que a simple vista no parece contagioso porque tú duermes en la misma habitación y no lo has pillado pero que igual necesitas su ayuda. Si viene a casa con el paquete de Windows y las gafas en el bolsillo, grita como Belén Esteban ‘Me lo quedo’ (en fino, eso sí que igual si no se asusta). Si aparece con Linux, deshazte de él. Por muy buen chico que sea si le permites que te instale Linux sin ni siquiera saber que el logo es un pingüino tu vida será más miserable que antes de conocerle.
Prueba 4
Fíngete perdida. No en la vida, sino en la calle en la que estas. Si el saca su brújula interior (el iPhone cuenta como tal) y te guía hasta el destino pasa a la siguiente prueba. Si pone cara de perdido… tu veras pero encima de no tener iPhone no tiene sangre en las venas. Si te guía justo en sentido contrario… deshazte de él. No hay nada que envejezca más que el fruncimiento de ceño fruto de horas andando en círculo con tacón de aguja. Y si eso es lo que te espera en los próximos 30 años, acabaras aliñando un plato de cous cous en forma de pasa.
Prueba 5
Dile que necesitas comprar un mueble en Ikea. La prueba en realidad consiste en que el monte el mueble, pero salvo que seas una super woman, hay muy pocas posibilidades de que tu consigas llevar un mueble por ti misma hasta tu casa así que la mano de obra barata también puntúa positivo. Si se ofrece a llevarte a Ikea y carga el mueble en el maletero, pon una excusa tonta para parar en un centro comercial y compra lencería. De estos hombres quedan pocos y no te puedes permitir dejarle escapar. No la compres antes, porque igual se pasa de temporada o peor, se pasa incluso la tela, según como este la oferta y la demanda en el mercado masculino en cada momento.
Si pasa todas las pruebas, construye una tela de araña cuidadosamente y cázalo. Y si tiene un hermano gemelo, mándamelo por Seur con envío urgente.
Lara Jones


